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Más contra la Iglesia
Aníbal Fernández dijo que Kirchner tiene derecho a "no callarse la boca y decir lo que tiene que decir", aunque aclaró que no quiere "ofender ni agraviar" a la Iglesia
6 de octubre de 2006
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró hoy que el Gobierno "no tiene vocación de ofender ni de agraviar" a la Iglesia, pero reivindicó la facultad del presidente Néstor Kirchner de "no callarse la boca y decir lo que tiene que decir".

"No tenemos por vocación ofender ni agraviar, lo que pasa es que el Presidente no se calla la boca y dice lo que tiene que decir, guste o no guste", manifestó Fernández poco antes de ingresar al Teatro Colón de Mar del Plata para inaugurar la Jornada Federal de Políticas Municipales.

El ministro encuadró el contrapunto entre el Gobierno y la Iglesia en el hecho de que "apareció un insulto innecesario", en alusión a las declaraciones del vocero del arzobispado de Buenos Aires, Guillermo Marcó.

En un acto de lanzamiento de obras públicas en Tres de Febrero, Kirchner vinculó ayer las declaraciones de Marcó con el nuevo escenario y no negó que pueda ser un "presidente de la discordia", como lo había nombrado el propio vocero del Arzobispado de Buenos Aires.

El jefe de Estado reconoció que existen sectores que están "nerviosos" por la lucha contra la impunidad y los avances en los estrados judiciales de causas vinculadas a las violaciones de los derechos humanos cometidos durante la última dictadura militar.

"Peleo por la justicia, la equidad, por que no haya impunidad. Si eso es ser presidente de la discordia, soy un presidente de la discordia, pero yo defiendo mis convicciones", consignó el jefe de Estado en referencia a las palabras de Guillermo Marcó.

Kirchner fue aún más duro y aseguró: "El diablo llega a todos, a los que usamos pantalones y los que usan sotanas".

El vocero del Arzobispado de Buenos Aires, presbítero Guillermo Marcó, presentó ayer su renuncia al cargo tras los dichos que acentuaron el enfrentamiento entre la Iglesia y el gobierno nacional, pero le fue rechazada "por ahora", por el cardenal Jorge Bergoglio.

Así lo confirmaron fuentes eclesiásticas, quienes, por otra parte, evitaron replicar las críticas del presidente Néstor Kirchner a Marcó.

"No es momento para palabras, sino de reflexión. Hay que pacificar los ánimos, porque este escenario no ayuda a nadie", dijo a esta agencia un referente religioso, que se excusó de hacer comentarios sobre los dichos del jefe de Estado.