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Estreno de la semana: Scorsese y su nueva guerra de pandillas
En “Los infiltrados”, el talentoso realizador neoyorquino se rodea de estrellas e insiste con una de sus obsesiones: el crimen organizado en los Estados Unidos
15 de noviembre de 2006
Por Sebastián Martínez

Hay decenas de maneras de empezar a hablar de “Los infiltrados”. Se podría comenzar por la ya mítica trayectoria de su director, Martin Scorsese. O, quizás, mencionando al siempre elogiado Jack Nicholson, uno de sus protagonistas. O realizando un rápido repaso por su multiestelar elenco, donde Nicholson suma sus esfuerzos a los de Leonardo Di Caprio, Matt Damon, Mark Wahlberg, Martin Sheen y Alec Baldwin, entre otros.

Pero vamos a arrancar por el principio. La historia de esta película comienza seis años atrás. Aunque casi ni se note, “Los infiltrados” es una remake de una película del hongkonés Siu Fai Mak, que fue estrenada en los Estados Unidos, en 2002, con el título de “Internal Affairs” (“Asuntos internos”).

Fue curiosa la elección de Scorsese. Por lo general, los realizadores norteamericanos toman algún éxito local del Lejano Oriente o de Europa o, con menor frecuencia, de América Latina, para versionarlo y, por lo general, arruinarlo. En cambio, el viejo “Marty” Scorsese rescató un policial que había pasado casi inadvertido y lo transformó en uno de sus mejores abordajes del mundo de la mafia y las pandillas, al que vuelve una y otra vez, casi hipnotizado por el crimen organizado.

Es paradójico que la película más famosa de la historia sobre la mafia sea de Francis Ford Coppola y no de Scorsese. La saga de “El Padrino” ha logrado, en base al talento de sus creadores (desde el escritor Mario Puzo hasta Marlon Brando, Al Pacino y Robert De Niro) convertirse en el referente universal de los filmes sobre mafiosos. Sin embargo, no es Coppola sino su contemporáneo y amigo Scorsese quien vive obsesionado por el mundo marginal del delito de alto nivel.

Como comprobación, revisemos un poco el historial de Scorsese y su relación con las pequeñas o grandes mafias. “Buenos muchachos”, “Casino”, “Pandillas de Nueva York” y, en menor medida, “Taxi Driver”, “Calles salvajes”, “Cabo de miedo” y “El color del dinero”, son todos filmes donde el realizador se ha acercado al mundo de la delincuencia más o menos organizada. Y ahora, como nunca, vuelve al redil con “Los infiltrados”.

En este nuevo filme de Scorsese, el escenario se desplaza de Nueva York (o desde Las Vegas) hacia Boston, para descubrir que allí, en una de las ciudades más inmaculadas y elegantes al norte del Río Grande, las bandas también hacen de las suyas. Claro que acá las armas no estarán en manos de los ítaloamericanos, sino de los irlandeses y sus descendientes, protagonistas excluyentes de la mezcla étnica de las calles bostonianas.

“Los infiltrados” (que en inglés se llama “The Departed”, o “Los que partieron”) trata justamente sobre una doble infiltración. La policía de Boston –cuyas autoridades visibles serán Martin Sheen, Alec Baldwin y Mark Wahlberg– logran que uno de sus hombres, uno salido de los barrios pobres del sur de la ciudad, ingrese a las filas de la organización capitaneada por Jack Nicholson.

Se trata, claro de Leonardo Di Caprio, quien sufrirá las largas dos horas y media de película para que su verdadera identidad, su placa de policía, no salga a la luz. La contrafigura será Matt Damon, un acomodado policía que clandestinamente provee de información a la mafia para resguardar sus márgenes de ganancias. Y, en medio de ellos habrá, como de costumbre, una mujer, que en este caso queda a cargo de Vera Farmiga (no tan conocida, quizás pueda ser recordada por su papel en “El embajador del miedo”).

Hasta ahí, la trama desnuda. Por supuesto que Scorsese va mucho más allá. Indaga toda la conflictividad de esta doble impostura de los personajes de Di Caprio y Damon hasta construir una tragedia de tonalidades shakesperianas, tan abarcativa como pretenciosa y cumplidora.

Lealtad y traición, amor y (mucha) violencia, engaño y decepción. Todo cabe en las obras de Scorsese, quien –vale la pena recordarlo– además de ser responsable de la citada y extensa filmografía dedicada al crimen organizado, y la marginalidad, también es autor de películas inolvidables como “Toro salvaje”, “El rey de la comedia” y “La última tentación de Cristo”, por sólo citar algunas obras maestras. “Los infiltrados” se suma ahora a esa estirpe.