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La droga de los Juliá se cargó en Morón: seguirán presos
Los hijos del ex jefe de la Fuerza Aérea ocultaron en esa base los 944 kilos de cocaína que llevaron a Barcelona. Podrían permanecer hasta 15 años en la cárcel
22 de febrero de 2011
La Justicia española levantó parcialmente el secreto de sumario sobre el contrabando de 944,5 kilos de cocaína que tres argentinos –todos hijos de ex altos mandos de la Fuerza Aérea – transportaron a Barcelona ocultos en un avión Bombardier Challenger 604.

El magistrado titular del Juzgado 2° de Primera Instancia e Instrucción de El Prat de Llobregat dictaminó que una parte de la indagatoria ya no tiene la condición de secreta mientras que otro cuerpo del procedimiento todavía permanece en esa instancia.

Ahora la Justicia argentina está en condiciones de acceder a la causa y avanzar en la investigación por las complicidades y la falta de controles en el país.

Dos fuentes confiables le aseguraron a Clarín que el sumario confirma tres hechos claves. El primero es que el avión de Medical Jet cargó la cocaína en la base aérea de Morón. El segundo, es que el proveedor de la droga, y de los transportes anteriores a España, en dos o tres vuelos con ochenta kilos de cocaína, es el Cartel del Valle, tercero en importancia en la red del narcotráfico colombiano y con fuertes contactos en Bolivia. El tercero es que no hubo cuarto pasajero . Sobre esta misteriosa hipótesis se especuló que era un infiltrado de la DEA norteamericana que habría subido en la escala técnica del avión en la isla africana de Cabo Verde, después de despegar de Ezeiza.

Otra decisión del juez español es que los tripulantes del narcoavión, los hermanos Gustavo y Eduardo Juliá, así como Matías Miret, seguirán presos en la cárcel La Modelo, en el barrio del Example. Se trata de uno de los edificios tradicionales de Barcelona, dos inmensos bloques con el frente forrado de ladrillos jalonados por siniestras torres custodiadas por guardias armados. El penal está viejo, superpoblado y condenado a muerte. Pronto lo reemplazara otra cárcel flamante ubicada en las afueras de Barcelona. Hay allí un grupo de argentinos procesados, casi todos por narcotráfico .

Los imputados por el narcoavión ocupan celdas separadas donde se apiñan seis presos en cada una. De vez en cuando se cruzan en el patio Gustavo Juliá y Matías Miret, quienes mantuvieron un violento altercado cuando la Guardia Civil encontró la cocaína oculta en el avión en paquetes multicolores.

“¿Cuántos años les esperan si los encuentran culpables?”, inquirió Clarín en los tribunales de Barcelona. “Por esa cantidad de droga, no menos de quince años”, respondió un letrado catalán. Los tres implicados tienen decretada prisión provisional, comunicada y sin fianza. La condición de “provisional” significa que pueden estar detenidos dos años mientras dure el proceso. Pero, el juez puede mantenerlos detenidos dos años más hasta que se inicie el juicio.

“Comunicada” significa que pueden circular por la cárcel, hablar por teléfono con sus familias y recibir visitas. Matías Miret se entrevistó tres veces con su esposa, dos de ellas “vis a vis” es decir en contacto directo , un derecho de los procesados en La Modelo.

A media hora de la cárcel se llega al inmenso suburbio de Prat del Llobregat, un fortín de izquierdas durante la dictadura. Proletario, humilde y a veces bastante triste y gris. En la calle Tomás Bretón 32-34 se alza un edificio de un piso, de frente de ladrillo rojizo y vidrieras en la parte baja . Es el Juzgado Nº 2 de Primera Instancia e Instrucción. Allí se lleva el procedimiento por el “narcoavión”. No tiene una entrada especial resguardada para cuando llegan los procesados en furgón desde La Modelo. Así que los imputados bajan esposados y entran en las oficinas judiciales a declarar. En algún armario reposan los cuerpos del sumario que tanto preocupa en la Casa Rosada, pese al silencio en el que se refugiaron ayer los funcionarios.