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Cuántas medallas de oro puede ganar la Argentina en los Juegos Olímpicos
Igualar -o superar- lo conseguido hace cinco años (tres oros y una plata), es un desafío casi inalcanzable. El rol clave que tendrán Las Leonas
23 de julio de 2021
Arrancaron los Juegos Olímpicos de Tokio, que deberían haberse realizado en el 2020 pero debieron suspenderse por la pandemia. La Argentina, con 188 atletas, busca aunque sea parecerse a la de los logros notables alcanzados hace cinco años.

En una cita olímpica se miden más de 200 países representados por sus Comités Olímpicos Nacionales y, con la ausencia de Corea del Norte (oficialmente Rusia no podrá participar por el escándalo del doping aunque sus atletas actuarán con una bandera neutral), en Tokio 2020 habrá 204. En Tokio lo harán sobre 339 pruebas diferentes. Habrá 339 medallas de oro a repartir.

Muy pocos países se destacan en (casi) todos los deportes y Estados Unidos podría ser el único. Y, además, hay otros que brillan en un solo deporte y, más aún, en alguna especialidad, como ocurre con Jamaica en las pruebas de velocidad de atletismo. Los principales animadores de los Juegos Olímpicos son los países que integran el percentil 95 de la muestra (el cinco por ciento de los participantes).

Son los que se ubican en el top 10 cuando se apaga el fuego olímpico. Concentran más del 50 por ciento de las medallas y, previsiblemente, en Tokio serán Estados Unidos, China, Rusia (aun con todos sus problemas derivados por el escándalo del doping). Gran Bretaña, Japón, Alemania, Corea del Sur, Francia, Italia y algún otro.

¿A qué jugará Argentina?

En Río de Janeiro 2016, cuando se alinearon los planetas y se consiguieron tres medallas de oro y una de plata, esos tres títulos de Santiago Lange-Cecilia Carranza, Paula Pareto y los Leones permitieron llegar al 27° puesto del medallero.

Fue lo mejor en 68 años en cantidad de preseas y en 64 años en la ubicación final... Para llegar al top 20 se hubieran necesitado, por ejemplo, los resultados de Canadá: cuatro oros y tres platas. Hoy es imposible pensar en ello por diferentes factores. En busca de medallas...​

Argentina es un país de nivel panamericano. En los Juegos de Lima 2019 compitieron 41 y los animadores fueron sólo dos países (percentil 95): Estados Unidos -que siempre lidera el medallero y tiene un "retador" de turno como lo era Cuba en los 90 o como resultó Canadá en Toronto 2015- y Brasil. En la capital peruana los deportistas argentinos brillaron y la misión quedó quinta dejando atrás a potencias continentales como Cuba y Colombia, por ejemplo. Una década de inversión del Ente Nacional de Alto Rendimiento (ENARD) Deportivo permitió alcanzar el percentil 90 del continente. A nivel olímpico, se insiste, eso es imposible. Se requiere al menos el doble de la inversión, el doble de la población de los deportistas de elite y el doble de los años de un trabajo sistemático.

El deporte argentino está en un franco retroceso por un dólar cada vez más caro (el deporte de elite se mueve en esa moneda), la devaluación del peso y la crisis provocada por el menor apoyo económico a los atletas por la quita en el presupuesto del ENARD. Con este panorama, Argentina competirá en los Juegos Olímpicos con pocas esperanzas de medalla y con la seguridad íntima (y no deseada) de que no se repetirá lo de cinco años atrás en Río de Janeiro.

La principal esperanza

En los deportes por equipos las máximas expectativas pasan por las Leonas. Ganadoras de cuatro medallas en los últimos cinco Juegos, Argentina está segunda en el ranking mundial y se presentará con un plantel que combina jugadoras experimentadas y ganadoras de preseas con jóvenes realidades de una generación que, por ejemplo, fue campeona mundial junior en 2016.

Holanda será, otra vez, el gran adversario y es el más fuerte candidato para obtener el oro que nunca consiguieron las mujeres argentinas en el hockey sobre césped ni siquiera en los años de Luciana Aymar, la mejor jugadora de todos los tiempos.

Más allá de las ausencias, el fútbol llegó a Tokio con ilusiones concretas de medalla aunque el mal paso dado en el debut ante Australia complicó el panorama y achicó ese sueño. Máxime que en el grupo clasificatorio aparece España, que si bien empató en su presentación ante Egipto, es el más firme aspirante al oro. Otro equipo que podría aspirar a un podio es el rugby... siempre y cuando pase una zona tremendamente áspera en la que Argentina tendrá que enfrentar nada menos que a Nueva Zelanda y Australia, dos de los mejores seleccionados del mundo. ¿Y el basquetbol subcampeón del mundo? Es una utopía subirse al podio y sobre todo con adversarios como Estados Unidos, España y Australia, por ejemplo.

¿Y los Leones campeones olímpicos? Seguramente el equipo haya sido el seleccionado nacional más perjudicado por la pandemia porque llegará con una competencia muy escasa de apenas cuatro partidos oficiales de la Liga Pro (tres derrotas y un empate con derrota en los penales) en los últimos 16 meses. Con ese panorama, pasar a los cuartos de final será un gran logro.

La chance más sólida de una medalla llega desde el agua y -otra vez- con el yachting, deporte que desde Atlanta 1996 hasta Río de Janeiro 2016 le dio a Argentina nada menos que ocho de los 27 podios conseguidos en esos 20 años. De nuevo Lange y Carranza, en la clase Nacra 17, están a la cabeza de las posibilidades. Las duplas de Italia y Gran Bretaña y, en menor medida, de Australia serán los adversarios más duros y todo podría complicarse mucho con vientos fuertes.

También habrá que poner el ojo muy detenidamente en Facundo Olezza (clase Finn), quien se convirtió en el primer argentino en clasificarse a los Juegos y desde agosto de 2018 está solamente enfocado en Tokio. Lo avalan, además, un par de resultados; fue bronce en el Mundial Sub 23 de 2016, séptimo en el Mundial de 2018 y estuvo a un paso de lograr el diploma olímpico en Río de Janeiro. La posibilidad de subir al podio, en su caso, es absolutamente concreta. También hay un par de posibilidades más de diplomas y, en ese caso, Sol Branz y Victoria Travascio (49er FX), con la experiencia olímpica de 2016 y dos medallas en los últimos dos Panamericanos, mandan en esa ilusión.
Esta vez el rubro de los deportes de combate tendrá en lo más alto de las esperanzas al taekwondista Lucas Guzmán (categoría 58 kilos) y al luchador Agustín Destribats (65 kilos). El primero se trepó al podio mundialista en 2019, en el mismo año en el que obtuvo el oro de los Panamericanos. Y el segundo fue quinto en Lima 2019. Como siempre, mucho dependerá de la suerte que tengan en el sorteo. ¿Y Pareto? Más no se le puede pedir a una de las máximas atletas argentinas de la historia. Cerrará su extraordinaria carrera que rebalsa de medallas en su cuarto Juego Olímpico. Con ella nunca se sabe pero no sería lógico un tercer podio. En las disciplinas de tiempo y marca hay que subrayar el nombre del tirador Federico Gil en skeet, candidato seguro a un diploma y dueño de una ilusión para una medalla. El doctor Gil (es abogado) ya se subió a un puñado de podios en Copas del Mundo y tiene experiencia olímpica.