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25 de abril de 2024
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Cómo empezó a pagarse 15% a intermediario de Chávez
Para exportar maquinaria agrícola se debía contratar a Palmat. El convenio exigía un 30% de pago al contado como anticipo y una vez entregada la maquinaria, se completaba
29 de abril de 2010
El 18 de enero de 2006 fue uno de esos días calurosos tan típicos de Río de Janeiro y en la cumbre número 32 del Mercosur había otras urgencias políticas. El venezolano Hugo Chávez acababa de arrancar con su política de nacionalizaciones y el presidente Lula se lo reprochó duramente.

Pero en un alto de esas reuniones, Néstor Kirchner y Chávez se dieron tiempo, durante su estadía en el hotel Copacabana Palace, para firmar un acuerdo de venta maquinaria agrícola a Venezuela por una cifra deslumbrante: US$ 500 millones, informó el diario Clarín.

A muchos les sonó raro, ya que un convenio de esa magnitud, que comprendía varias etapas y era de largo alcance, suele rubricarse en cualquiera de las capitales de los países firmantes y no en una escala, tal como sucedió.

La otra sorpresa vino poco después, cuando los fabricantes de maquinaria agrícola se enteraron que, por exigencia de Caracas, las operaciones debían realizarse a través de la contratación de la trade Palmat. Este intermediario les cobró una comisión del 15%, cuando la habitual no supera el 4%. Y hay más. De acuerdo a fuentes empresarias, el convenio exigía un 30% de pago al contado como anticipo y una vez entregada la maquinaria en puertos venezolanos, se completaba el resto. Muchas veces, esa suma final se demoraba y Palmat ofrecía sus servicios para apurar el proceso por un porcentaje que ayer nadie supo o quiso precisar. El acuerdo que firmaron los dos presidentes tuvo como brazo ejecutor en Venezuela al ministerio del Poder Popular de la Alimentación.

Clarín publicó en su edición de ayer que Palmat, creada en 1989, está dirigida por el argentino Roberto Wellisch. Y que, según diarios de EE.UU., Wellisch estuvo ligado a Marc Rich, el multimillonario belga denunciado por evasión fiscal y luego indultado por Bill Clinton.

Hasta ahora los industriales argentinos no hicieron ningún planteo por la elevada comisión que les cobró Palmat. Sencillamente, porque están acostumbrados a resignar entre 15 y 20% a los concesionarios que les venden la maquinaria en el interior del país. "Además, un negocio de semejante volumen silencia cualquier queja. Todos queríamos y queremos que las cosas marchen bien", contó un exportador en estricta reserva de su nombre.

La venta de maquinaria agrícola a Venezuela había comenzado a gestarse un año antes, cuando una misión enviada especialmente por Chávez vino de shopping en julio de 2005 a la exposición de la Sociedad Rural en Palermo.

Quedaron asombrados con el desarrollo del sistema de siembra directa, que preserva el suelo y abarata los costos y se conectaron con el secretario de Agricultura de aquellos tiempos, Javier de Urquiza.

El funcionario armó el esquema. Es decir, juntó a los fabricantes de maquinaria agrícola a través de su cámara sectorial y al INTA. Y todos viajaron a una feria al estado de Barinas en la región sudoccidental de Venezuela con una fértil llanura en la mayor parte de su territorio.

Venezuela recibía en aquella época precios muy rentables por el petróleo y había decidido poner proa a su sector agropecuario.

El ambicioso acuerdo de Río de Janeiro contemplaba cinco etapas. Durante la primera y la segunda hubo ventas por US$ 282 millones y, de pronto, comenzó a esfumarse velozmente. Fue cuando la crisis financiera global golpeó a Venezuela con el derrumbe de la cotización del petróleo que en pocos meses pasó de US$ 140 el barril a US$ 40.

Luego vino la exigencia del gobierno venezolano acerca de que las empresas se instalaran allá.

De las 39 firmas que concretaron embarques, solo Pauny, ahora con una planta para ensamblar 400 tractores en Venezuela, Vassalli que planea producir 100 cosechadoras y Ombú, lista para fabricar acoplados y cabezales para cosechadoras, lo lograron.