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Cristina reasumió y mostró la cicatriz de su operación
La jefa de Estado no se preocupó en ocultar la notoria herida que le quedó luego de que le extrajeran la tiroides. Hasta se corrió el cabello para que le pudieran ver bien el cuello
25 de enero de 2012
"Me saco el pelo para que vean [la cicatriz], la verdad es que no queda muy estético. Pensé en venir con un pañuelo, pero mañana iban a decir que no me había operado".

Con esa ironia, la presidenta Cristina Fernández volvió sobre uno de sus caballitos de batalla; la disputa interminable con algunos medios.

"Me queda bárbaro", destacó ante las risas del auditorio. En ese sentido, prosiguió: "Ustedes saben que la estética me puede, pero la política está antes que la estética. Hubo alguno que me sugirió: "¿Por qué no llevás la tiroides?". Me pareció too much eso. Sería desagradable, voy a impresionar a la gente".

A continuación, la jefa de Estado contó algunas intimidades de su internación e hizo referencia a cómo se comunicaron las novedades de su enfermedad.

"Cuando me enteré lo que tenía, me acordé de lo que sufrió Néstor [Kirchner] en 2004 [debió ser internado por una gastroduodenitis aguda con hemorragia], que debimos internarlo. Hubo una cierta desinformación sobre lo que le pasaba. Él me pidió que no dejara que lo vieran así y yo dije que ni muerta lo iban a ver. Una periodista me preguntó entonces por qué yo no informé sobre su salud. "Antes que el Presidente es mi marido", le conteste. Después pensé que uno debe informar paso a paso lo que le pasa al Presidente porque es una cuestión de Estado", detalló.

Por eso, señaló que se comunicó el primer diagnóstico que recibió "sin agregar ni quitar ni una letra ni una coma". "Pero tampoco parece que está bien, porque cuando afortunadamente el resultado para mí y para muchos [fue distinto], también criticaron", cuestionó.

Luego, pasó a referirse a los días que pasó en el Hospital Austral después de que le extirparan la glándula tiroides. Allí, paseaba "en pijama y deshabillé" en una "habitación divina vidriada que daba a un bosque".

El día que el cirujano Pedro Saco y el titular dela Unidad Médica Presidencial, Luis Buonomo, fueron a anunciarle que en la biopsia de la glándula no se encontró cáncer entraron a la habitación "con unas caras todas circunspectas".

"Me dieron el resultado. Entonces me senté con unas fotos esas típicas mías con él [Néstor Kirchner] donde nos estábamos mirando y otras con mis hijos. Me dijeron que no habían encontrado células cancerigenas en los nódulos, pero sí otro nódulo que no había aparecido antes. Ese fue el único momento en que me puse a llorar", detalló.

"El médico me va a matar, pero es un tesoro. Cuando se sienta a hablarme, me dice: 'La verdad es que estoy conmocionado, porque las pruebas habían dado distintas'. Pero cuando los médicos que saben lo explican, dicen que hasta que no se abre no se puede verificar. 'Estoy conmocionado, porque es increíble lo que paso', dijo. '¿Parece un milagro?', dije. 'Yo no puedo decir eso porque soy un científico'. 'Bueno, lo digo yo', le dije", concluyó.