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Azarenka aplastó a Sharapova y es la mejor
En el duelo de las "gritonas" del tenis, la bielorrusa se quedó con el Abierto de Australia al vencer por 6-3 y 6-0 a Sharapova. "Me daré un baño de champagne para celebrar", dijo, feliz
28 de enero de 2012
Hay una nueva número uno del tenis.

Es la bielorrusa Victoria Azarenka, quien se quedó con el Abierto de Australia.

"Me daré un baño de champagne para celebrar", dijo Azarenka tras arrasar a la rusa Maria Sharapova por 6-3 y 6-0 y conquistar su primer título de Grand Slam.

Tras caer de rodillas sobre el cemento de Melbourne, la bielorrusa saludó en la red a una demudada Sharapova, campeona en Australia hace cuatro años. Emocionada, y aún en el centro del estadio Rod Laver, comenzó a repetir una pregunta: "¿Qué pasó, qué pasó?".

Lo que sucedió fue que le pasó por encima a Sharapova, tres veces campeona de Grand Slam, ex número uno y mucho más experimentada a sus 24 años. El partido sólo fue tal hasta el 4-3. Allí Azarenka quebró el servicio de su rival para encadenar nueve juegos consecutivos y llevarse el torneo.

Dueña de un juego contundente, Azarenka se encarama al número uno como sucesora de la danesa Caroline Wozniacki, que en las dos temporadas que fue líder del ranking no pudo ganar ninguno de los cuatro grandes, y que desde el lunes será la cuarta de la clasificación mundial.

La mejor actuación de Azarenka hasta ahora en un Grand Slam había sido su acceso a las semifinales de Wimbledon 2011. En 2005 ganó el título juvenil en Australia.

"Quiero agradecerle a mi abuela, la persona que más me inspiró en mi vida", dijo, antes de volver a mostrar sus emociones.

"Dios... No sé, es una sensación increíble", confesó a la televisión australiana la bielorrusa, que con un gesto tras la victoria, en apariencia nimio, reflejó el cambio de guardia en el tenis femenino.

Ocho años atrás, cuando Sharapova ganó con 17 años Wimbledon 2004, uno de los primeros impulsos de la rusa fue activar el teléfono móvil que llevaba en el bolso y comunicarse con su madre. La imagen del hoy vetusto aparato dio la vuelta al mundo.