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Franco Macri delega los negocios en su ex mujer
El padre del jefe de Gobierno porteño y uno de los hombres más ricos de la Argentina depositó gran parte de su confianza en Nuria Quintela, su última y ambiciosa joven pareja
28 de enero de 2012
Franco Macri, de 81 años y uno de los hombres más ricos de la Argentina, compartió su últimas décadas con bellas y, sobre todo, muy jóvenes mujeres, como el caso de la animadora Flavia Palmiero.

Pero con la última, Nuria Quintela, la ruptura en el amor pareció fortalecer la relación, a tal punto que la joven se convirtió en su mano derecha en muchos de los negocios que el empresario encaró, en especial en China.

Quintela se hizo cargo de los negocios que el empresario tiene en China y se convirtió en su mano derecha. A pesar de que ya no son pareja, él la protege y le da un espacio importantísimo en los negocios del clan.

Nuria aprendió a hablar chino y pasa varios meses al año en Oriente. Sus amigos la definen como una mujer con mucho carácter y con una personalidad ambiciosa.

Este año, a diferencia de otros veranos, ella decidió bajar su perfil. Fue a pocas fiestas y casi no se dejó ver en la playa y en los eventos más convocantes.

Pero en el círculo íntimo del padre del jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri llama cada vez más la atención el rol creciente que adquiere Quintela.

Nuria y Franco se conocieron el último día del siglo XX.

Fue el 31 de enero de 1999, cuando Nuria Quintela (32) se acercó a Franco Macri (79), en una de las multitudinarias fiestas de Fin de Año, en su casa de Manantiales.

Sus allegados admiten que la finalidad era conquistar el corazón de aquel hombre, 47 años mayor. El dueño de Socma cayó rendido por la osadía de Nuria. Fue el comienzo de una historia que tenía más detractores que garantes.

Sin embargo, en diez años la joven de Caballito, hija de una peluquera, se convirtió en la mujer de confianza del patriarca de los Macri. Franco la alentó a estudiar Economía en la Universidad Católica y financió especializaciones en el exterior.

Así, generó la base para su proyecto más ambicioso: Convertirla en sus ojos y oídos en sus megaemprendimientos en China. Después de vivir dos años en Beijing como la cara visible del padre de los Macri en buena parte de sus negocios, Quintela regresó a Buenos Aires hablando mandarín a la perfección.