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Cristina hizo echar al cantinero de la fragata
Se llama Luis Suárez y denunció que lo desvincularon por haber cuestionado ante la prensa el manejo de la crisis en el puerto de Ghana
13 de enero de 2013
Hablar con los medios considerados enemigos por el Gobierno es un sacrilegio que termina en despido. Al menos así lo comprobó Luis Suárez, quien durante 28 años fue el cantinero de la Fragata Libertad, y osó criticar el manejo de la crisis en Ghana que hizo el gobierno.

El miércoles, en el acto realizado en Mar del Plata, ni siquiera lo dejaron subir para despedirse.

En un gobierno blindado como el de Cristina Fernández, las críticas deben callarse, y si se habla es para elogiar a una administración cada vez más cerrada que lleva a la presidenta a tomar decisiones en soledad y con convencimiento de infalibilidad.

Tras haber cuestionado al Gobierno por no prever el embargo que podría ocurrir en la escala de la Fragata Libertad en Ghana, en octubre pasado, el ahora ex cantinero del buque escuela denunció que fue despedido. "Acá son responsables la Cancillería y la Presidenta, que sabían que íbamos a Ghana. Todos sabían que se iban a correr ese riesgo", había asegurado Suárez el 25 de octubre último, tras volver a la Argentina integrando la tripulación que regresó por decisión de la Presidenta.

Suárez sabía el riesgo que corría: "Seguro después de lo que digo me cortan las piernas", había advertido ante la señal TN, el canal al que más odia la jefa de Estado, que lo llama "Todo Negativo".

Incluso, Cristina hasta pretendió echarle la culpa de que casi no se puede destrabar la situación de la nave: "Me dijeron que por mi declaraciones casi peligra la liberación", dijo a Clarín el ahora ex cantinero, de 50 años. Suárez señaló que el martes viajó hasta "La Feliz" para integrar el grupo de marinos que iba a subir a la Fragata antes de arribar a la base naval de Mar del Plata, pero una vez allí se lo impidieron.

Al día siguiente, cuando se acercó para asistir al acto que iba a encabezar Cristina Kirchner, las autoridades le solicitaron que apagara su teléfono celular, que evitara hablar con cualquier medio de comunicación y se ocultara de las cámaras oficiales que registraban el evento. "Terminado el acto, salió entre el público y se dirigió hacia la rampa para subir a la Fragata. Cuando estaba a punto de llegar a cubierta, el capitán [Pablo Lucio Salonio] le dijo terminantemente que no podía estar ahí, que debía retirarse porque estaba despedido", reveló.