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Así se elige al Papa
Las reglas del cónclave de cardenales son un rito que hace mil años no se modifica. Se espera con ansiedad la "fumata blanca"
12 de marzo de 2013
El rito milenario del cónclave para la elección del nuevo Papa tiene una estructura muy concreta y una forma de llegar a la elección que se ha respetado por siglos en el Vaticano.

El encuentro se inicia con la llegada de los cardenales a la residencia de Santa Marta en el Vaticano, lugar cerrado al público mientras dure la elección.

A la mañana, el decano del Colegio Cardenalicio, Ángelo Sodano, encabezó la misa especial Pro eligendo pontificie -para la elección del papa- dentro de la Basílica de San Pedro, junto con los 115 cardenales que votarán.

A la tarde siguió una procesión de los cardenales hacia la Capilla Sixtina donde los cardenales entonaron la Letanía de los Santos, un hipnótico canto gregoriano con el que implorarán a los santos que los ayuden a orientar su voto.

Después de otro canto con el que pedirán que intervenga el Espíritu Santo, los cardenales prestan el juramento de guardar secreto, y escuchan una meditación dictada por el anciano cardenal maltés Prosper Grech.

Entonces, el coordinador de las celebraciones litúrgicas pontificias dará la orden Extra omnes -"todos fuera"- con la que todos, excepto los que participarán en el cónclave, abandonarán la capilla adornada de frescos en las paredes. La Capilla Sixtina quedará cerrada temporalmente bajo llave. En latín, cónclave significa, literalmente, "con llave".

Durante la votación que seguirá, cada cardenal escribirá el nombre de su elección en una hoja de papel rectangular con la inscripción Eligo in summen pontificem, que en latín significa "Elijo como sumo pontífice".

Después de que los votos se cuenten y se anuncien los resultados, los papeles serán unidos con aguja e hilo, con cada papeleta atravesada en la palabra 'Eligo'.

Las papeletas se colocarán entonces en una estufa de hierro fundido y serán quemadas con una sustancia química especial.

Entonces los ojos de todos, tanto de fieles como de turistas que visitan la Plaza de San Pedro, se concentrarán en la chimenea de cobre de dos metros de altura en el techo de la Capilla Sixtina, para ver si salen bocanadas de humo blanco, que significarán que ha sido elegido el papa 266 de la historia.

Si sale humo negro significará "todavía no", el resultado más probable después de la primera ronda de votación.

Habrá entonces más votaciones, cuatro cada día, hasta que sea elegido un Papa.

Dos pantallas gigantes colocadas delante de las enormes estatuas de los santos Pedro y Pablo que custodian el acceso a la basílica permitirán seguir las famosas fumatas -negra o blanca-, que anuncian los resultados de las votaciones.