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Bergoglio, una vida de austeridad y compromiso
El ex Arzobispo de Buenos Aires viene de una formación jesuita. Es sacerdote desde 1969 y desde hace tres años dejó su cargo como titular de Buenos Aires
13 de marzo de 2013
Jorge Mario Bergoglio, el nuevo Papa Francisco I es un sacerdote jesuita nacido el 17 de diciembre de 1936 en la ciudad de Buenos Aires, y fue hijo de un matrimonio de italianos formado por Mario (ex empleado ferroviario) y Regina (ama de casa).

Egresó de la escuela secundaria industrial E.N.E.T Nº 27 (ahora E.T.Nº 27) Hipólito Yrigoyen con el título de técnico químico, pero a los 21 años (en 1957) decidió convertirse en sacerdote. Miembro de la Compañía de Jesús, Bergoglio fue considerado uno de los fuertes candidatos a tomar el lugar de Juan Pablo II cuando éste murió, el 2 de abril de 2005.

En aquel momento, eran 117 los cardenales menores de 80 años en condiciones de votar para elegir un nuevo papa, entre los cuales se encontraba el cardenal Bergoglio, de quien se dice que logró obtener 40 votos de los 77 necesarios para ser elegido.

Pero el cardenal alemán Joseph Ratzinger, de 77 años y miembro de la poderosa Congregación de la Doctrina de la Fe, fue elegido en la tercera votación, en la que finalmente apareció el humo blanco, tras dos fumarolas negras vistas en el techo del Vaticano.

Bergoglio fue ordenado sacerdote el 13 de diciembre de 1969, desempeñándose como superior provincial de los jesuitas, entre 1973 y 1979, en plena dictadura militar, tiempos violentos en los que le tocó reencauzar la misión pastoral de la orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola.

Luego de una gran actividad como sacerdote y profesor de teología, fue consagrado obispo titular el 20 de mayo de 1992, ejerciendo como uno de los cuatro obispos auxiliares de Buenos Aires. El 28 de febrero de 1998 tomó el cargo de arzobispo de Buenos Aires, sucediendo a Antonio Quarracino.

Durante el consistorio del 21 de febrero de 2001, el papa Juan Pablo II lo nombró cardenal del título San Roberto Belarmino. Además, se constituyó en el primado de la Argentina, resultando así el superior jerárquico de la Iglesia católica argentina.

Bergoglio fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina durante dos períodos. Impedido por el estatuto de asumir un nuevo mandato, durante la 102º asamblea plenaria de ese organismo se eligió al arzobispo de la Arquidiócesis de Santa Fe de la Vera Cruz, José María Arancedo, para sucederlo.

Proclamado cardenal tres años después, Bergoglio vive solo, en un departamento sencillo, en el segundo piso del edificio de la Curia, al lado de la Catedral.

Desde la ventana de su departamento, ubicado en el segundo piso del edificio de la Curia, al lado de la Catedral de Buenos Aires, observó con sentida preocupación el estallido de la crisis de diciembre de 2001 en la Plaza de Mayo, que derivó en la renuncia de Fernando de la Rúa. Hasta su cuarto llegaban los gases lacrimógenos.
Al ver con indignación cómo una señora era golpeada por agentes policiales, tomó el teléfono para hablar con el ministro del Interior y fue atendido por el entonces secretario de Seguridad, Enrique Mathov, a quien le pidió por favor que la policía supiera diferenciar entre los activistas y los simples ahorristas.

Enemigo de apariciones estridentes, Bergoglio rehúye toda exposición en los medios de comunicación. Mantener un estricto bajo perfil le permite viajar en subterráneo y en colectivo como cualquier pasajero. Con frecuencia confiesa en la Catedral como un sacerdote más. Tras la masacre de Cromagnon recorrió hospitales para estar al lado de los heridos y familiares de las víctimas.

Al poco tiempo de ser ordenado sacerdote padeció problemas respiratorios y, tras una operación, sufrió la pérdida de un pulmón. Hoy goza de muy buena salud, fruto de la vida austera y rigurosa que siempre ha observado.