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El hombre que le negó su saludo a Hitler
Se llamaba August Landmesser e hizo historia al mantener los brazos cruzados mientras la muchedumbre hacía el tradicional saludo nazi
28 de marzo de 2013
Se llamaba August Landmesser y pasará a la Historia por aparecer en una fotografía en la que se lo ve con los brazos cruzados en un acto en el que estaba presente Adolf Hitler, mientras todos a su alrededor saludaban al dictador con el brazo alzado.

Por aquella época August Landmesser trabajaba como obrero en los astilleros de Blohm und Voss (Hamburgo), un puesto conseguido gracias a su afiliación al Partido Nacionalsocialista en 1931, a pesar de ser unos ideales a los que no era afín, pero muy necesario pertenecer y tener el carné si se quería acceder a un empleo estable en unos años en los que el poder y control de los nazis era total y absoluto.

August se había casado en 1935 con Irma Eckler, una mujer de ascendencia judía, pero la aprobación por parte del gobierno de la Ley de Protección de la Sangre Alemana y el Honor Alemán invalidaba el matrimonio colocándolos en una peligrosa posición y figurando la relación entre ambos, desde aquel momento, como extraconyugal, lo que les hacía estar fuera de la ley y más al tratarse de una persona aria y otra judía.

El 12 de junio de 1936 se produjo el acto en el que Adolf Hitler fue a presidir en los astilleros de Blohm und Voss.

Tras su llegada todos alzaron su brazo derecho a modo de saludo a su Führer… Menos uno: Landmesser, quien se quedó con los brazos cruzados como modo de protesta pacífica hacia la injusticia sufrida junto a su amada Irma y su recién nacida hija Ingrid (un año después tendrían una segunda hija Irene).

A partir de ahí empezó un calvario para la familia Landmesser, teniendo que pasar por innumerables juicios y siendo finalmente separados: una de las niñas se quedó con la abuela, la otra fue a parar a un orfanato y August e Irma a un campo de trabajo diferente. Jamás volverían a estar juntos.

La última noticia que se tuvo de August Landmesser es de 1941, cuando tras salir de prisión fue enviado a combatir a la guerra y allí se le dio por desaparecido.

No fue hasta 1991 en el que de una manera casual Irene Landmesser descubrió en un diario alemán la fotografía e identificó a su padre como el hombre de los brazos cruzados que tantas décadas llevaba en el anonimato.