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Miles protestaron en la Quinta de Olivos
El lugar de residencia de Cristina fue uno de los puntos estratégicos del cacerolazo. Cortaron diez cuadras de Maipú y castigaron la corrupción
18 de abril de 2013
Otra vez, como el 8 de noviembre, la Quinta de Olivos se convirtió en uno de los puntos clave de la protesta de la gente contra el gobierno de Cristina Fernández.

El lugar se colmó de gente desde temprano, proveniente no solo de Olivos, sino también de Saavedra o Núñez.

Los manifestantes llevaron su protesta hasta la puerta de la residencia con carteles, pancartas, cacerolas, banderas argentinas y todo tipo de artefactos para hacerse oír.

Por la Avenida Maipú, cortada al tránsito a lo largo de unas diez cuadras, al menos unas treinta mil personas marchan en pareja, en grupos de amigos y en familia. Entre los reclamos más escuchados y vistos en pancartas figuraron algunos irónicos como el de “Prohibido robar. El gobierno no acepta competencia”.

También exigieron "Basta de impunidad", "No a la reforma Judicial", "Basta de corrupción K", "No a la reforma de la Justicia y de la Constitución", "No roben con la obra pública", "Los argentinos queremos una República con Justicia independiente".

"No moleste, estamos lavando", rezaba un cartel pegado a un lavarropas que un grupo de manifestantes ubicó en la puerta principal de la Quinta.

Sobre la Avenida Maipú desde muy temprano se montó un fuerte operativo de seguridad que incluyó el vallado de la entrada a la propiedad, helicópteros y efectivos policiales de a pie.

De la policía bonaerense hay al menos unos 300 agentes y además hay 25 patrulleros de la la Policía Comunal, en el que van, como mínimo, dos personas por coche. Solamente en la puerta, unos 35 hombres se ubican detrás de las vallas.