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Indignados toman las calles en el Brasil
La presidenta de Brasil debió cancelar el viaje que iba a hacer la semana próxima a Japón debido a la convulsión social que vive el país
20 de junio de 2013
Decenas de miles de brasileños se volcaron a las calles de un centenar de ciudades para exigir servicios públicos de calidad.

También para denunciar los gastos del Mundial de fútbol, pese a una ola generalizada de rebajas del precio del transporte. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, a su vez, canceló el viaje que tenía previsto la semana próxima a Japón ante la convulsión social que vive el país.

Al menos un manifestante fue herido por bala de goma, y también hay un policía herido. En Salvador de Bahia, la policía disparó gases lacrimógenos y balas de goma contra manifestantes

Miles de personas gritaban "íEl gigante despertó!" y coreaban consignas contra la presidenta Dilma Rousseff, contra la homofobia y el racismo.

Miles más se concentraron en la Iglesia de la Candelaria, en el centro de Rio de Janeiro, con el plan de marchar hacia el estadio Maracaná, donde se enfrentan España y Tahití.

"¿Hay mucha gente en el Maracaná? Imagina en la fila de la emergencia de un hospital público?", se lee en una pancarta.

La policía está impidiendo a usuarios del metro descender en las estaciones cercanas al Maracaná para evitar que se concentren allí manifestantes.

En Recife, otra sede de la Copa Confederaciones, un ensayo general para el Mundial del año próximo, más de 50.000 personas ganaron las calles, según la policía. A medida que la multitud avanza pacíficamente por el centro de la ciudad, la gente les lanza papeles blancos desde lo alto de los edificios.

Gigantescas marchas están convocadas en unas 100 ciudades y nada presagia el fin de este movimiento apolítico, que carece de liderazgos identificados.