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Camila: "Después de esto no soy la misma"
La joven argentina detenida en Rusia reconoció la dureza de su detención en ese país. Relató como fueron sus tres meses en la prisión
24 de noviembre de 2013
La ambientalista argentina Camila Speziale, detenida hace dos meses en Rusia por protestar en el Ártico ruso junto a 29 compañeros de Greenpeace, y liberada el jueves, sostuvo que vivió una "experiencia muy dura" y que ya no es "la misma que antes".

Camila fue liberada el jueves pasado, dos días después de que la justicia de San Petersburgo le otorgara la libertad bajo fianza. luego de casi tres meses de detención.

La joven de 21 años se convirtió en la 11° tripulante del Arctic Sunrise en recuperar la libertad, después de que Greenpeace pagara las fianzas. "Yo no estoy tranquila, estoy contenta. Pero tranquila voy a estar el día que me den un pasaje y vuelva a mi casa", dijo Camila.

La joven contó cómo era su vida en la cárcel. Se levantaba a las 6 de la mañana, se prendía una radio y encendían las luces. Seis y media, le llevaban el desayuno: una taza de té, pan y algo parecido al arroz con leche. A las ocho tenía inspección: entraban los guardias y miraban las ventanas, movían la cama, miraban el baño, preguntaban si estaba todo bien. cerca de la una, el almuerzo. Casi siempre una sopa de papa con cebolla, a veces con pollo o pescado. Y otras veces unos fideos. A las cuatro de la tarde, una hora de caminata. Era un espacio grande con paredes grises, un pasillo, con rejas. Y a las seis, la cena. A las 8 de nuevo inspección. Y a dormir.

"Pasaba de mirar tele, a leer, a quedarme mirando el techo, a escribir. Y así. Y llegaban momentos en que no tenía ganas de hacer nada. Intentaba hacer ejercicios, algo...", contó Camila sobre su día a día.

Con respecto a las compañeras que tuvo en la celda, contó: " A la primera la cambiaron y quedé sola con una. Detenidas por ser inmigrantes ilegales. De Ucrania y de Kazajstán. Con la de Ucrania, Sasha, de 30 años, establecí una relación. Nos enseñamos algo de nuestro idioma. Me decía: "¿Té o café?" o "¿querés ir a la caminata?".

Al referirse al otro argentino que estuvo preso, explicó: "No lo vi en la cárcel. Me enteraba de él a través del cónsul. Lo crucé en el tren, cuando fuimos a otra cárcel"

Ya no soy la misma. Me siento más grande. Haber estado ahí. Yo intento buscarle el lado positivo a las cosas. Pensaba que si estaba ahí era por una razón, que tenía que aguantar... y bueno... no sé, pensé mucho en lo que tengo, las cosas simples: mis hermanos, mirar una película con ellos, hacerte un café con leche, mirar a mi viejo caminar por casa, abrir la puerta de casa y salir a la calle. Las cosas del día a día que no se aprecian hasta que estás en un momento feo", concluyó