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Hollande teñido por escándalos y amoríos
El ascenso político del presidente francés ha estado ligado a historias de amor, pese a su intento de separar vida privada y vida pública
13 de enero de 2014
El ascenso político de François Hollande, desde la época en que estudiaba en la Escuela Nacional de Administración (ENA) hasta la presidencia de Francia, estuvieron ligadas a historias de amor, pese a su intento de separar vida privada y pública.

De su unión durante 25 años con su excompañera Segolene Royal, madre de sus cuatro hijos, candidata a la presidencia en 2007, hasta su presunta relación con la actriz Julie Gayet, que derivó en la hospitalización de la primera dama, Valérie Trierweiler, su vida sentimental no deja de enredarse con la política.

Con un plan económico que no logra convencer, su deseo de discreción para tratar de evitar que la eficacia de su discurso público se viese afectada no resistió a sus encuentros con mujeres de carácter.

El día que ganó las elecciones, el 6 de mayo de 2012, Valerie Trierweiler mandó a poner a todo volumen, en el teatro donde celebraban, la canción de Edith Piaf, "La vie en rose", como un guiño a su relación y a la victoria, mezclando lo íntimo y lo político (la rosa es el símbolo del Partido Socialista).

En las primeras horas de su mandato el comportamiento de Trierweiler, víctima según algunos de un ataque de celos, también enredó las cosas. Los franceses aún recuerdan su célebre tuit de apoyo a un rival político de Royal en las elecciones legislativas de 2012.

Ahora el caso del supuesto "amor secreto" con la actriz Julie Gayet, revelado por la revista Closer, y la hospitalización consecutiva de Valerie Trierweiler, vienen de nuevo a echar por tierra los deseos de Hollande de no aparecer como su predecesor Nicolas Sarkozy, quiera era considerado como un mandatario con tendencias faranduleras.