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24 de noviembre de 2017
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Murió la brillante Shirley Temple
Había iniciado su carrera a los tres años y se convirtió en la estrella infantil más famosa de todos los tiempos. Tenía 85 años y estaba alejada del cine
11 de febrero de 2014
Shirley Temple, la actriz que comenzó su carrera cinematográfica a los tres años, ganó un Oscar a los 6 y se convirtió en la estrella infantil más famosa de todos los tiempos, murió a los 85 años por causas naturales.

"La recordaremos por una vida de destacables logros como actriz y diplomática, y como amada madre, abuela y bisabuela", señala el comunicado familiar.

Temple, nacida en 1928 en Santa Monica, California, actuó en más de 40 películas, pero la mayoría las rodó antes de su décimo cumpleaños. A partir de 1935, fue durante unos años el mayor imán de público de Hollywood, y a los seis años ya podía jugar con un Oscar honorífico.

"La mejor niña del mundo", como la llamaban sus fans, conquistó a los espectadores con "Bright Eyes", "Curly Top and Heidi" y dejó el mundo del cine en 1949.

Temple tuvo dos matrimonios. Cuando apenas contaba con 17 años se casó en 1945 con el actor John Angar, con quien tuvo una hija.

El divorcio llegaría en 1949 y al año siguiente volvió a contraer matrimonio con el veterano de la Marina Charles Alden Black y fue madre de un varón en 1952.

Estuvo con Black hasta su muerte en 2005.

En un Hollywood lleno de madres decididas a que sus hijos alcanzaran el éxito, Shirley fue la más afortunada y la más fuerte, alzándose, de 1935 a 1938, a la cabeza de la taquilla de Estados Unidos, superando incluso a íconos como Clark Gable y Gary Cooper.

Su madre le leía sus textos en la tarde y al día siguiente ya se sabía de memoria sus líneas. Sus compañeros adultos decían que era una "máquina" y la crítica llegó a considerarla un "dulce monstruo".

Y tenía otra ventaja: nunca lloraba en el set de rodaje, a diferencia de otros niños.

Su juventud fue un cuento de hadas. Sobreprotegida, tenía una mansión con su propio bowling y una fuente de limonada.

Menos divertido, pero lo suficientemente soportable como para que nunca se rebelara, siempre iba acompañada de guardaespaldas y detectives, por temor a los secuestros.

Pero los medios y el público querían saberlo todo sobre esta niña prodigio -dónde había pasado sus vacaciones, qué le gustaba comer, el número exacto de bucles que tenía, que según la leyenda serían unos 54- y de alguna forma su infancia le fue robada.

Dejar el mundo del cine no fue un drama y Temple, envejecida antes de tiempo, mantuvo los pies en la tierra.

"Tuve una infancia mágica, pero no puedo vivir en el pasado", dijo, negándose a que su primogénita estuviera bajo contrato de un productor de cine.

Sus últimas películas datan de 1949.