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Multinacional cerró y dejó 400 personas en la calle
Se trata de la norteamericana Donnelley, que bajó la persiana en su planta de Garín, dedicada a la industria gráfica. El gobierno de Scioli trata de encontrar una solución
11 de agosto de 2014
El mercado laboral se sigue recalentando en la Argentina.

Trabajadores de la multinacional gráfica norteamericana Donnelley denunciaron que esa empresa aplicó un "cierre absolutamente ilegal" en su planta de Garín, provincia de Buenos Aires, "dejando a más de 400 familias en la calle".

Los operarios realizaron una asamblea en la puerta de la fábrica, en el kilómetro 36,7 de la autopista Panamericana, y decidieron continuar en el lugar, para reclamar la continuidad de la empresa.

Uno de los delegados sindicales, Jorge Medina, explicó: "Acabamos de enterarnos de que la empresa cerró, de forma absolutamente ilegal, ya que presentaron un pedido de quiebra que aún no fue otorgado por la justicia. Evaluaremos qué medidas tomar para denunciar este atropello".

"Si es necesario, cortaremos la Panamericana. También tomaremos medidas para resguardar la fábrica y sus bienes, impedir su vaciamiento ilegal y defender sus más de cuatrocientos puestos de trabajo", advirtió el gremialista en un comunicado.

Otro de los delegados, René Córdoba, señaló: "Después de haber obtenido ganancias por 218 millones de dólares a nivel mundial en el 2013, presentaron un preventivo de crisis para despedir masivamente. Este fue rechazado por la Comisión Interna, el sindicato y el Ministerio de Trabajo de la Nación".

"Los trabajadores no solo demostramos que esta empresa no tiene crisis, sino que estuvo realizando descaradas maniobras de vaciamiento desviando la producción a otras gráficas. Ahora quieren hacer una nueva maniobra presentando una quiebra fraudulenta, para atemorizar y extorsionar a los trabajadores, con el fin de llevar adelante su plan de despidos masivos", alertó.

Por su parte, la compañía pegó en el acceso principal de la planta una carta, dirigida a sus "estimados colaboradores", en donde anuncia el fin de las operaciones en la Argentina.

"Lamentamos profundamente comunicarles que, afrontados a una crisis insuperable y habiendo considerado todas las alternativas viables, estamos cerrando nuestras operaciones en Argentina y solicitando la quiebra de la empresa, luego de 22 años de actividad en el país", según el texto distribuido por la compañía.

Además, Donnelley aclaró que desde este lunes, "y hasta tanto la Corte Comercial competente tome una decisión al respecto, la planta de Garín permanecerá cerrada para asegurar la integridad física de los activos de la empresa, los cuales serán administrados por la misma Corte y, en su caso, liquidados entre los acreedores, incluyendo, en prioridad, los empleados".

"A consecuencia del proceso de quiebra solicitado, todos los empleados, incluyendo gerentes y directores, deberán, al momento oportuno, dirigir sus peticiones y créditos laborales al Juez", enfatizó la multinacional.