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24 de noviembre de 2017
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Ganancias se lleva casi dos autos 0 Km por año
Es para un empleado que cobra $ 58.000. Sucede porque el Gobierno no actualiza escalas y el mínimo no imponible. Para un salario de $20.000, el pago equivale a comprar una moto
10 de octubre de 2014
El impuesto a las Ganancias tiene protagonismo y enorme impacto sobre los ingresos de los trabajadores en relación de dependencia y también autónomos.

Cada año, el arrastre de las desactualizaciones en las escalas de retención y en los montos de los importes deducibles, impactan en el salario neto y la presión impositiva resulta agobiante.

Para los empleados con más altos ingresos, cada vez hay menos chances de reducir el monto del impuesto retenido y, desde el 2013, el Gobierno determinó que los dependientes con ingresos brutos superiores a los $ 25.000 mensuales sean los que reciben el peor de los impactos.

Tanto las deducciones permitidas como las alícuotas del impuesto están absolutamente desactualizadas, distorsionando lo que cada persona debería aportar.

Así las cosas, de no modificarse el impuesto durante el 2014, los que tengan ingresos superiores a los $ 25.000 pagarán este año más del doble de lo que se descontaba en el 2012.

Por ejemplo, un trabajador que tiene un salario bruto mensual de $ 35.501 ($23.092 neto de bolsillo) y que no deduce cargas de familia como esposa e hijos, pagó $ 41.650 de impuesto a las Ganancias en 2012 y lo proyectado para este año es que pague $90.914 (un 118% más). Mientras, el salario bruto en estos dos años se incrementó por debajo del 62%.

Analizando el mismo caso desde el 2008 a la fecha, el ejecutivo que cobra hoy un salario de $ 35.501, ese año ganaba $7.865, un incremento salarial de un 451%. En cambio, la evolución del impuesto a las Ganancias fue muy superior y creció cuatro veces más que el salario.

En 2008, pagaba la suma de $ 5.117 de impuesto anual y este año, el proyectado es de $90.414, un incremento del 1767%.

Lo cierto es que se mida como se mida, el impuesto impacta en el salario real de los trabajadores. Y si quisiéramos medir la evolución en dólares tomando el tipo de cambio del momento desde el 2008 a la fecha, ese año se abonaba anualmente u$s 1.619 mientras que la proyección para 2014 es de u$s 11.338, es decir, un 700% más medido en la divisa norteamericana.

La presión impositiva impacta en el salario neto de bolsillo y neutraliza los incrementos salariales entre un 6 y 23%, según el sector y el nivel de sueldo con que se cuente. Y de incorporarse el efecto de la inflación, las caídas del poder adquisitivo del salario, luego de pagar el tributo de Ganancias correspondiente, van desde el 10% al 19%.

Es un hecho; el impuesto a las Ganancias se convirtió en un callejón sin salida para el trabajador y hay pocas chances de aliviar su impacto.

Hay varios ejemplos que corroboran que la presión impositiva, no sólo creció por encima del salario, sino también muy por encima de otros bienes de la economía.

¿Cuánto se pagó de impuesto a las Ganancias y qué hubiese pasado si invertíamos en otro tipo de inversión? Por ejemplo, un ejecutivo que tiene un ingreso bruto mensual de $ 58.676 recibe un ingreso neto de $ 38.954 y habrá pagado desde el 2008 hasta el 31 de diciembre de este año el equivalente a la friolera de $ 555.875 ó u$s 105.915 de impuesto.