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Más del 50% tiene una imagen negativa de CFK
Una encuesta arroja una caída de la valoración presidencial tras la muerte del fiscal Nisman, donde más la mitad tiene un concepto negativo de la mandataria. También cae la oposición
25 de enero de 2015
La imagen de la presidenta Cristina Fernández se deterioró tras aparecer muerto el fiscal Alberto Nisman, y la mayoría de los consultados considera "desacertadas" us declaraciones en las redes sociales.

Además, más de la mitad de la población sondeada considera que "nunca se sabrá la verdad" sobre lo que ocurrió con el funcionario judicial que tiene a su cargo la causa AMIA.

La imagen positiva de la presidenta cayó cuatro puntos entre diciembre y enero, cuando se conoció la muerte de Nisman.

Quedó clavada en 29,1%, mientras que la negativa superó los 50 puntos, al aumentar de un mes al otro 11 puntos.

Este cambio está directamente atado al fallecimiento del fiscal, porque para el 54% de los encuestados la imagen que tenían de Cristina empeoró después del hecho. Y se mantuvo igual para un 32,6%, lo que se considera el núcleo duro del kirchnerismo.

Así se desprende de una encuesta realizada por la consultora González y Valladares, y la firma iSurveyX, publicada en el diario Perfil.

Los consultores detectaron un espíritu muy crítico hacia el Gobierno: un grupo mayoritario contestó que las acusaciones de Nisman eran "totalmente ciertas" y que el objetivo del "asesinato" –así lo definieron– era "encubrir" al oficialismo.

Pero los encuestados no están conformes tampoco con la reacción de la oposición. Consultados por González y Valladares, más del 57% dijo creer que los dirigentes enfrentados al Gobierno actuaron "regular o mal".

Dentro de la franja encuestada, el 95% conoce los hechos, algunos con más profundidad que otros.

La primera reacción del Gobierno fue hablar de "suicidio", como lo hicieron el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, y el de Seguridad, Sergio Berni.

Después se deslizó que había sido un suicidio inducido, por presiones externas. Pero el jueves, la presidenta Cristina Fernández pateó el tablero y habló sin rodeos a hablar de un asesinato, como parte de una conspiración para perjudicarla.

Acusó a una guerra entre los servicios de Inteligencia. Lo hizo a través de Facebook y Twitter, cuando buena parte de la población esperaba escucharla por cadena nacional.

La oposición actuó prácticamente de manera dispersa y eso es quizás lo que molestó a la gente encuestada.

Dieron conferencias de prensa por separado, hicieron pedidos diversos –como citar a Héctor Timerman y a Sergio Berni– y solicitaron que los casos sean tomados por la Corte Suprema, entre otras estrategias.