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Carta de una prima de Nisman: "Lo mataron"
Desgarradora misiva de un familiar del fiscal. La escribió el 20 de enero, dos días después de que fuera encontrado sin vida el fiscal especial del caso AMIA
28 de enero de 2015
Una prima de Alberto Nisman escribió una desgarradora carta en la que asegura que al fiscal especial del caso AMIA "lo mataron". La misiva fue publicada hoy en exclusiva por el Cronista.com, bajo la condición de no dar a conocer su nombre, solo sus iniciales: APG.

La carta completa:

Mi primo Alberto

Hace un par de días que no hago más que ver y ver una vieja película. No se lo ve en imagen pero yo les cuento: el que filma, es mi padre. Se pasó gran parte de nuestra infancia, ausente; tras una máquina Súper Ocho: filmando. Lo más divertido era cuando, luego de ver las películas sobre una pared del living que despejaba mi madre quitando, una y otra vez, un cuadro de Carlos Alonso, mi papá rebobinaba el carretel sin apagar la luz del proyector. Mágicamente, como un truco de infancia, lo vivido retrocedía aceleradamente hasta esfumarse en el momento en que la cinta comenzaba a girar en falso. Nos divertíamos -mis hermanas y yo- tan solo con vernos desafiar a la lógica del movimiento y a la irreversibilidad del tiempo. Qué tontas.

Hace un par de días que no hago más que mirar una vieja película. Una de esas tantas. La calidad es pésima, producto de haber soportado la conversión a sucesivos formatos: de carretel a VHS, a DVD, a digital. Y en ese traspaso no sólo perdió calidad sino también la magia. Ya no me divierte. Pero no se trata de la desilusión de la imposibilidad de rebobinar. O sí.

La filmación, de alrededor de seis minutos de duración, transcurre a principios de los ´70, en el comedor de la casa de una tía abuela que ya no está, a causa de la ley de la vida que hizo que más de la mitad de las personas que celebrábamos una festividad judía, en ese comedor, también estén muertas. Eran abuelos y tíos abuelos. Inmigrantes. Salteando una generación, estamos nosotros, los más pequeños, jugando a disfrazarnos de grandes. Mi primo Alberto hace morisquetas frente a la cámara con un sombrero Borsalino y luego se deja caer sobre la falda de mi tía Sara, que lo abraza.