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Los últimos minutos del avión de la muerte
Antes del desastre, un ala rozó la montaña. Quedó grabada una respuesta insólita del copiloto al comandante. Momentos de desesperación y el final que mató a 150 personas
29 de marzo de 2015
"Ojalá" y "Vamos a ver", le respondió el copiloto del Airbus 320 estrellado en forma deliberada los Alpes franceses cuando el comandante le pidió que fuera preparando el aterrizaje a Dusseldorf trece minutos antes del desastre que costó la vida de 150 personas.

Así surge de la hora y media de grabación que se pudo rescatar. El capitán, a las 10.27, cuando todavía la aeronave estaba a 11.600 metros de altura, le pide al copiloto ir preparando el aterrizaje a Dusseldorf y éste le responde entre otras palabras con un "ojalá" y un "vamos a ver".

Lo dramático es que el piloto no haya advertido en ese instante que algo raro pasaba con su compañero y se retirara de la cabina urgido por ir al baño.

Minutos después, el capitán le gritaba a su copiloto que abriera la puerta antes de que el vuelo de Germanwings se estrellara contra Los Alpes.

"Por el amor de Dios, abre la maldita puerta", le gritó el capitán Patrick Sondenheimer al copiloto Andreas Lubitz cuando intenta regresar a la cabina minutos antes del impacto fatal. El reclamo desesperado del capitán del vuelo quedó registrado en una de las cajas negras que permitieron reconstruir los 11 minutos que van desde que el piloto le pide a Lubitz asumir los mandos porque va a ausentarse de la cabina hasta que el avión se estrella, según la reconstrucción publicada por el diario germano Bild.

El 24 de marzo, a las 10:32, los controladores franceses ya habían intentado contactar con el vuelo número 4U9525 porque habían notado que el avión había accionado su sistema de descenso. Pero nadie respondía.

La grabación del Airbus 320 registró la señal de alarma automática por pérdida de altura y, según el diario alemán, después se escucha un fuerte golpe, como si alguien intentara abrir de una patada la puerta de la cabina, donde se oyó la voz del Sondenheimer que gritó: “Abre la maldita puerta".

A las 10.38, todavía a 4.000 metros de altura, se oye la respiración del copiloto, que no dice nada. A las 10.40, el aparato toca con el ala derecha la montaña y de nuevo se oyen gritos de los pasajeros, los últimos sonidos que registró la caja negra.