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Cristina sufrió el paro más fuerte de su dilatada gestión y se puso furiosa
En la etapa final de su segundo mandato, reaccionó con virulencia contra los gremios del transporte y podría ordenar represalias hacia empresas que reciben subsidios. Tensión con funcionarios
31 de marzo de 2015
Cristina Fernández debió destinar su undécima cadena nacional del año para tratar de minimizar el paro más importante sufrido desde el inicio de su gestión en 2007, por lo que atacó con virulencia a los gremios y podría preparar represalias contra las empresas a las que el gobierno presionó hasta último momento para poner "servicios de emergencia" que nunca llegaron.

La presidenta habría quedado disgustada, además, porque sus ministros no pudieron bajarle el tono al reclamo.

Rodeada por las miles de personas que el intendente de La Matanza, Fernando Espinosa, llevó hasta González Catán para demostrar su poder de fuego y quedar en carrera para la Gobernación, la presidenta dijo que si el transporte no hubiese parado el paro no habría dado resultado.

Casi como decir que si Eduardo Duhalde no lo hubiese elegido, su esposo Néstor Kirchner jamás habría llegado a la presidencia.

La presidenta, cada vez más próxima al final del mandato, reaccionó luego de ver cómo las centrales sindicales opositoras se envalentonaban sobre una medida de fuerza en la que no circularon colectivos, trenes ni subtes, se cerró el expendio de combustibles, los bancos bajaron la persiana y hasta las combis truchas desaparecieron de la escena.

Fernández cuestionó con dureza y sinceró su rabia: "Si hubiera habido transporte, ni habría habido paro general, lo saben todos".

Cristina bramó porque la huelga fue convocada contra el impuesto a las Ganancias: "Hacen un paro porque tal vez tienen que dar algo para los jubilados o para los que menos tienen", chicaneó.

“Cuando uno no ha conocido la pobreza, la carencia, es muy difícil que te nazca la solidaridad, no hay que enojarse con ellos. Me duele mucho más cuando los que vienen del palo se olvidan de los que están afuera y entonces hacen un paro porque tal vez tengan que dar un poquito de su sueldo para hacer agua potable”, disparó Cristina en contra del paro convocado por la CGT que lidera Hugo Moyano.

En un discurso muy crítico respecto de la medida de fuerza, la Primera Mandataria aseguró que “no se trata de reivindicaciones obreras, sino de oposicionismo”.

“Todo el mundo tiene derecho a ser opositor, pero venir a presionar a un gobierno, lo que tienen que hacer es presentarse a elecciones y no llevar a actitudes que le hacen mucho mal a los trabajadores”, analizó.

Esta no fue la primera vez que Cristina buscó tener la última palabra en un paro general. En 2012, cuando Moyano convocó a una concentración en la Plaza de Mayo, Cristina prefirió estar lejos de una Casa Rosada y visitó San Luis de los Rodríguez Saá.

Durante el acto en La Matanza se presentó nuevas redes de la empresa Aysa en La Matanza.

En uno de los tramos de su discurso, y en medio de la crítica que dirigió a los líderes sindicales que convocaron al paro de actividades hoy en reclamo de la modificación del Impuesto a las Ganancias, Cristina Kirchner aseguró que van a “seguir siendo Gobierno”.

“Cuando no esté en el gobierno, que no va a pasar porque vamos a seguir siendo Gobierno, no quiero ver a ningún trabajador, a ningún dirigente sidical, tener que convocar a un paro porque le bajaron los salarios”, indicó.