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Beatifican a monseñor Oscar Romero
Fue asesinado por escuadrones de la muerte en El Salvador. El papa Francisco pidió reconciliación en ese país. Mas de 250 mil personas en el acto
23 de mayo de 2015
El papa Francisco consideró hoy que se vive "un momento favorable para una verdadera y propia reconciliación nacional en El Salvador", con motivo de la beatificación del arzobispo de San Salvador, Òscar Arnulfo Romero, asesinado hace 35 años.

En una carta enviada al actual arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, el pontífice recordó la figura de Romero quien, según el pontífice, "invita a la cordura y la reflexión" y muestra que es "necesario renunciar a la violencia de la espada" y del odio.

"Monseñor Romero, que construyó la paz con la fuerza del amor, dio testimonio de la fe con su vida entregada hasta el extremo", escribió el Papa.

La beatificación de Romero, asesinado por un comando de extrema derecha el 24 de marzo de 1980 mientras oficiaba misa, tiene particular importancia dentro de la Iglesia de América Latina, ya que de alguna manera indica el modelo de religioso que el primer papa de la región propone.

El arzobispo salvadoreño "se distinguió por una particular atención a los más pobres y marginados", recordó el pontífice, y supo "ver y oír el sufrimiento de su pueblo".

Unos 250.000 fieles procedentes de todo el mundo se congregaron hoy en la capital salvadoreña, bajo un sol ardiente, para celebrar la beatificación del asesinado arzobispo Oscar Arnulfo Romero, propuesto por el papa Francisco como modelo de una Iglesia más cercana a los pobres.

La ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación de la Causa de los Santos y enviado especial del Papa, tuvo la presencia de delegaciones de 57 países.

Desde horas de la madrugada, columnas de personas vistiendo camisetas con la imagen de Romero avanzaban hacia la Plaza Salvador del Mundo, en el este de San Salvador, donde se levantaron tarimas e instalaron pantallas gigantes y sistemas de sonido para la fiesta popular de la elevación del arzobispo a los altares.

Otros pasaron la noche en una vigilia inaugurada la víspera por el cardenal de Honduras Oscar Rodríguez Maradiaga en el entorno de la plaza, desafiando la lluvia que cayó intermitentemente. El Guatemalteco Warner Castellanos pernoctó con un grupo de compatriotas cerca de la plaza para no perder las incidencias de la ceremonia.

Dos jóvenes de rostro cubierto llegaron a la conmemoración con una manta que decía "el asesino tiene nombre: Roberto d'Aubuisson", una referencia al fallecido exmayor del ejército y figura de la derecha salvadoreña, señalado en un informe de la ONU en 1993 como autor intelecual del asesinato de Romero.

El entonces arzobispo murió de un disparo en el pecho el 24 de marzo de 1980 a manos de un francotirador de la ultraderecha, después de clamar por justicia social y el fin de la represión en su país.

El asesinato desató una guerra civil de 12 años que dejó 75.000 muertos. Su muerte fue considerada por el Vaticano como un "martirio por odio a la fe", lo que allanó el camino para su beatificación. Nadie ha sido sancionado por el magnicidio.