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Buscan imponer un duro ajuste a Grecia
Alemania, Francia y otros países de la Unión Europea le exigen al gobierno griego subir impuestos, recortar gastos y avanzar en privatizaciones supervisado por el FMI
13 de julio de 2015
En un momento crucial para Grecia, las naciones europeas exigen que el efectúe un durísimo ajuste para liberar fondos que permitirían al gobierno salir de la delicada coyuntura financiera que atraviesa.

Para colmo, la directora del FMI, Christine Lagarde, se reunió con el ministro de Finanzas griego, Euclid Tsakalotos, y le dio la noticia: para que se apruebe el ajuste, el organismo deberá ser el supervisor general, exactamente lo contrario a lo que votó el pueblo griego en el plebiscito.
Los mandatarios de la zona euro intentaban alcanzar un acuerdo para mantener a Grecia dentro de la unión monetaria en una negociación aún inconclusa de más de 14 horas en la que pusieron sobre la mesa exigencias "muy duras" para Atenas que frenan una conclusión.

La reunión de los 19 miembros de la zona euro se interrumpió por cuarta vez para dar lugar a un encuentro al margen entre el presidente francés, François Hollande, la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

Estos cuatro dirigentes habían alcanzado un compromiso, según una fuente diplomática, que presentaron a los otros miembros del bloque.

Pero una fuente gubernamental griega desmintió ese acuerdo a cuatro y agregó que dos puntos siguen bloqueando un compromiso para Atenas.

La cumbre, precedida por una reunión de ministros de Finanzas el sábado y el domingo, demandó al menos 28 horas de negociaciones de extrema tensión marcadas por las fuertes divisiones que continuaban bloqueando un compromiso este lunes.

Atenas pidió un nuevo rescate financiero, el tercero luego de los que obtuvo en 2010 y 2012 por un monto de 240.000 millones de euros.

Para obtenerlo presentó un paquete de reformas y ajustes que las instituciones acreedoras consideraron positivo. Las necesidades de financiamiento por tres años fueron evaluadas a más de 82.000 millones de euros.

Pero los meses de negociaciones infructuosas entre Atenas y sus socios, así como los anuncios sorpresivos socavaron la confianza entre ambas partes, por lo que los 18 socios de Grecia reclamaron garantías adicionales "muy duras" al gobierno de Alexis Tsipras para acceder a su pedido.

Los ministros redactaron al cabo de una reunión que duró dos días una "hoja de ruta" que presentaron a sus jefes. Según la fuente griega, Atenas no acepta la creación de un fondo que reagrupe los activos griegos fruto de las privatizaciones prometidas por un total de hasta 50.000 millones de euros.

Los socios de Atenas pedían, según las fuentes, que se aumentara la cantidad de activos a privatizar.

Atenas rechaza "el hecho mismo de que exista esta propuesta", indicó la fuente.

El otro punto que bloquea es la participación del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la refinanciación del país ya que las tasas de préstamo son "muy elevadas y las condiciones muy estrictas". Pero Alemania "insiste en su participación".

"El resto (de la hoja de ruta) está bien, pero no muy bien. Con una pistola en la cabeza, cualquiera diría que está bien", dijo la fuente.

A cambio del rescate, los ministros de Finanzas pidieron una "reforma ambiciosa" de las pensiones, la apertura de comercios los domingos, la liberalización de farmacias y de otros sectores como el energético, así como nuevas privatizaciones.

Exigen también que el parlamento griego apruebe las medidas de ajuste antes del 15 de julio, es decir dentro de tan sólo tres días, y pide supervisar ciertas leyes "antes de someterlas a la consulta pública o al parlamento", según una de las primeras versiones del acuerdo.

"Hay consenso total de los 18 para pedir una serie de acciones muy duras, que tienen que aprobarse de manera inmediata", dijo una fuente diplomática.

También está en discusión el papel del Banco Central Europeo, que mantiene en vida los bancos griegos gracias a sus ayudas de urgencia pero que necesita "una señal política fuerte" para continuar haciéndolo.

Desde que se impuso el corralito el 29 de junio, la economía griega está paralizada. Los bancos sobreviven únicamente gracias a la ayuda de urgencia del BCE, que espera una decisión política para determinar si sigue apoyando al país.

La desconfianza y las dudas sobre la voluntad de Grecia de aplicar las reformas y ajustes que presentó la semana pasada marcaron el arranque de esta cumbre, en la que Alemania y Francia se oponen radicalmente. La tensión llegó a tal punto el sábado que el ministro alemán Wolfgang Schauble increpó al presidente del BCE, Mario Draghi, que no lo tomara por "un imbécil", según relató uno de los participantes del cónclave, tras lo cual se suspendió la reunión.

El domingo por la noche el primer ministro holandés, Mark Rutte, que mantiene una dura posición frente a Grecia protagonizó un enfrentamiento con el presidente del Consejo italiano, Matteo Renzi, que se mostraba favorable a un acuerdo, según confió otra fuente.

Desde el sábado, dos de los países más duros con Grecia, Alemania y Finlandia, no ocultan su deseo de que Grecia salga de la zona euro, al menos de manera temporal. Pero también Holanda y varios países del este que ingresaron recientemente en la zona euro se muestran ferozmente reticentes a otorgar un tercer programa a Grecia.

Incluso el primer borrador de esta "hoja de ruta" que llegó a las manos de los jefes de Estado y de gobierno mencionaba un Grexit temporal.

Este pasaje explicaba que "en caso de que no haya acuerdo, se debería ofrecer a Grecia rápidas negociaciones para salir del euro de forma temporal para reestructurar su deuda".

El párrafo quedó finalmente fuera del borrador, a la espera de un acuerdo.

Esta cumbre de los 19 líderes de la eurozona, convocada de urgencia la semana pasada, se consideraba como la de la última oportunidad para evitar lo peor.