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Bonaerenses en pie de guerra en la UIA
La central fabril atraviesa momentos de ebullición porque las grandes empresas pretenden impedir la representación elegida por las pymes de la provincia de Buenos Aires
11 de septiembre de 2015
Con su nueva conducción definida, la Unión Industrial Argentina (UIA) atraviesa una fuerte disputa, ya que está a un paso de quedarse sin representación de sectores industriales de la provincia de Buenos Aires, distrito que representa más del 50% de los establecimientos fabriles de la Argentina. Los bonaerenses, sumados a los referentes patagónicos, el norte y la Ciudad de Buenos Aires están disconformes con la forma en que se designaron autoridades y hasta responsabilizan a los grandes holdings de "pretender transformar a la central fabril en una nueva AEA).

AEA es la Asociación Empresaria Argentina, de fuerte tendencia neoliberal cercana al candidato presidencia de Cambiemos, Mauricio Macri, y situada en la vereda opuesta del modelo kirchnerista, con el que se identifican quienes rechazan a la nueva conducción de la central fabril.

El problema para la representatividad de la nueva cúpula de la UIA es que en la provincia de Buenos Aires desarrollan sus tareas más del 95% de las empresas son pymes y generan el 75% de la mano de obra, según datos del Ministerio de Economía bonaerense conducido por Silvina Batakis.

Los empresarios de territorio bonaerense mantienen las mismas críticas de otras cámaras del interior, como la UIA Patagónica, la del Chaco, otras del NOA y de la Ciudad de Buenos Aires, donde el industrial Osvaldo Dapuetto renunció a su cargo de vocal disconforme con la forma en que se conformó el Comité Ejecutivo.

Dapuetto, quien se sumó al alejamiento del presidente de la UIA Patagónica, Juan Moravek, dijo disentir con los "métodos arbitrarios e inconsultos" de la elección.

"Es la primera vez en la historia que la UIA está conducida por gerentes de grandes empresas. No representa los intereses de quienes debemos pagar quincenas y compartir los problemas de nuestros trabajadores", dijo por su parte el presidente de la UIA bonaerense, Pablo Reale, del sector metalúrgico.

También existe disconformidad de otros sectores de fuerte crecimiento en los últimos años que generan mucha mano de obra, como la cámara del calzado, textiles, empresarios del rubro plástico y el software, entre otros.

Los industriales críticos se quejan de que grandes compañías como Arcor y Techint impusieron al gerente de Relaciones Institucionales de alimenticia, Adrián Kaufmann, como futuro presidente sin poner en debate esta decisión, se profundizó.

A tal punto llegó la tensión que las cámaras empresariales bonaerenses crearon la Coordinadora Industrial de la Provincia de Buenos Aires (CIPBA) para designar de común acuerdo a los representantes de la industria del distrito ante la UIA, tanto en sus Comités Ejecutivos o de Presidencia, Juntas y Consejos

Directivos, en una señal de no estar dispuestas a aceptar que la nueva cúpula "se arrogue la potestad de nombrarlos en forma inconsulta".

En esta decisión tallaron fuerte UIPBA y ADIBA, las dos cámaras empresariales bonaerenses identificadas con el modelo económico implementado en la Argentina durante los últimos doce años, con fuerte base en las pymes, y que emitieron un duro comunicado, las cuales respaldan la candidatura de Daniel Scioli.

"Representamos el 95 por ciento de las empresas de la provincia de Buenos Aires, pero algunas compañías oligopólicas pretenden transformar a la UIA en una nueva AEA, y defender los intereses sólo de las grandes corporaciones", sostuvieron dirigentes enrolados en la flamante CIPBA.

El acuerdo para conformar la CIPBA fue suscripto, entre otros, por Raúl Lamacchia, Osvaldo Rial, Juan Carlos Uboldi, Miguel Saiegh, Santiago Iuzzolino y Mariano Barusso, quienes cuestionan las políticas de "ajuste" que vienen impulsando algunas grandes empresas.

El propio presidente de Arcor, Luis Pagani, dijo que "2016 y 2017 serán años de ajuste". En su momento, la presidenta Cristina Kirchner no se lo dejó pasar y por cadena nacional respondió que "algunos quieren hacer ajustes en sus empresas, pero el 80 por ciento de la Asignación por Hijo va a alimentos, precisamente lo que él produce", sin nombrar a Pagani pero aludiéndolo claramente.

La presencia de Lamacchia –presidente de FEBA- entre los impulsores, está vinculada con otro hecho que refleja el momento especial que atraviesa el gremialismo empresario.

Es que la FEBA integra CAME, la entidad que conduce Osvaldo Cornide y que hace tiempo viene sumando representantes de sectores industriales, y mantiene una línea opuesta a la de la UIA.

Cámaras que engloban a las pymes hicieron notar que el nuevo esquema de poder para alinear a la UIA con AEA llevó a relegar a dirigentes de peso en la entidad, ya que en el nuevo Comité Ejecutivo José Ignacio de Mendiguren y José Urtubey –hermano del reelecto gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey- fueron postergados al lugar de "simples vocales".