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El despacho de Stiuso fue destruido al irse los K
Antes de que Oscar Parrilli debiera abandonar la Agencia Federal de Inteligencia, todo lo que había en la oficina del jefe de los espías y mano derecha de Nisman fue destrozado
6 de marzo de 2016
Una de las oficinas más importantes del Estado Nacional, la del Director General de Operaciones de la Administración Federal de Investigaciones (AFI), que ocupaba Antonio Stiuso, fue destrozada. Según fotos que trascendieron hoy, el despacho fue hallado destruido cuando llegaron a la AFI sus nuevos jefes, designados por el presidente Mauricio Macri: el escribano Gustavo Arribas y la ex legisladora especializada en la disciplina de la Inteligencia, Silvia Majdalani.

La oficina “reventada” era el lugar de trabajo del espía más poderoso de las últimas décadas, desplazado de su puesto el año pasado por orden de la ex presidenta Cristina Fernández, quien pasó a considerarlo un enemigo. Los aparatos que él usaba fueron arrancados de su cables, todo fue revuelto adrede. Si había documentación, ya no está.

Stiuso era un intocable en la AFI. Pero en los últimos años perdió la confianza de la familia K. El ex espía, por orden de Néstor Kirchner, trabajó en la investigación judicial del caso AMIA junto al fiscal Alberto Nisman.

El Pacto con Irán, impulsado por Cristina, se trató, en los hechos, de un acercamiento a algunos de los políticos iraníes acusados de haber volado la mutual judía en 1994.

Stiuso trabajó años para alimentar con pruebas la acusación judicial contra esas personas que pasaban a ser aliados políticos de la Argentina y luego declaró después en la Justicia que un grupo relacionado al kirchnerismo había asesinado al fiscal.

Antes de dejar el poder, por orden de la ex presidenta Kirchner, el entonces jefe de la AFI, Oscar Parrilli, y su segundo, Juan Martín Mena, su oficina fue vaciada para buscar información sensible. En esta operación también habría participado otro de los jefes del espionaje despedidos por el gobierno de Macri, Fernando Pocino, aseguraron fuentes oficiales a Clarín. La oficina de Stiuso en la ex Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), está dicho, no fue auditada de modo profesional. Quienes entraron allí la revolvieron de modo salvaje.

Clarín pudo saber que Parrilli les dijo a Arribas y a Majdalani que había preservado la oficina de Stiuso: habría afirmado que la dejó cerrada con fajas para evitar conflictos, reconstruyó Clarín en base a fuentes oficiales.

Según la nueva Ley de Inteligencia, promulgada por el gobierno kirchnerista, la información recolectada por la AFI debe ser custodiada para garantizar su “reserva” tanto “constitucional” como “legal”. Las personas que “reventaron” la oficina de Stiuso dejaron un recuerdo quizás simbólico, a la vista, sobre el escritorio que usaba: guantes de látex. Cosas de espías.