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Macri desplaza a Galuccio de YPF desde abril
Es un triunfo para el ministro Aranguren, quien pretende colocar a un hombre cercano. El número uno de la principal compañía argentina traído por Cristina se irá con cuantiosas pérdidas
9 de marzo de 2016
Mauricio Macri sigue avanzando en un cambio de fondo en la economía argentina, en un juego que parece ser cada vez más a todo o nada.

Ahora decidió remover al número uno de YPF, Miguel Galuccio, a partir de abrirl próximo, mientras define a su reemplazante.

Galuccio, un especialista nacido en Entre Ríos que empezó en YPF pero hizo casi toda su carrera en el gigante de servicios petroleros Schlumberger, ya admitió ante sus allegados que el Gobierno lo quiere afuera.

Comenzó a circular en el mercado que el Gobierno ya le ofreció el cargo al actual director general de la sucursal argentina de Total Austral, Javier Rielo. Este contador que se desempeña desde 2007 como director de la gasífera es conocido en el mercado y tiene buen diálogo con los hermanos Bulgheroni, de Bridas, dado que también trabajó en esa compañía.

Galuccio había arribado a YPF a mediados de 2012 -se lo presentó a Cristina el ex gobernador de Entre Ríos Agustín Rossi-, tras la estatización del 51% de las acciones que tenía la española Repsol, por pedido de la entonces presidentaCristina Kirchner.

La salida se concretará a fines de abril, en la próxima asamblea de accionistas de la compañía. Para que la salida de Galuccio quede firme, de acuerdo con el estatuto de la empresa, el directorio y, en particular, la asamblea de accionistas deberían dar valor legal a la decisión.

Galuccio trató hasta último momento de seguir en la conducción de YPF ya que desde su llegada se había encargado de tejer lazos con e arco político, y hasta cultivó una relación cercana con el propio Macri cuando era jefe de Gobierno porteño, pero el vínculo se enfrió a fines del año pasado. En el Gobierno había divisiones respecto de la continuidad de Galuccio. El ala llamada "eficientista", que encabeza Gustavo Lopetegui, uno de los secretarios clave de la Jefatura de Gabinete, evaluaba sostenerlo.

Del otro lado estaba el ministro de Energía y Minería, Juan José Aranguren. El ex presidente de Shell sostiene desde hace tiempo que, según su criterio, Galuccio debería abandonar la compañía. Hasta la semana pasada, el ejecutivo aceptaba la idea de dejar la presidencia de YPF. En una reunión con legisladores de Cambiemos en el Congreso, Aranguren sostuvo que YPF estaba sobreendeudada. Quien transmitió el mensaje fue el titular de la Cámara alta, Federico Pinedo, a través de la red social Twitter. Su voz generó desconcierto en YPF.

Desde la estatización, la petrolera elevó el endeudamiento desde unos U$S 2.000 millones hasta los U$S 7.000 millones, según números estimados. Debe afrontar intereses por US$ 800 millones anuales, si bien descuenta una parte importante por impuestos.

El trasfondo del enunciado de Aranguren tenía una acusación dura: el año pasado, cuando el gobierno de Cristina Kirchner estaba desesperado por el ingreso de dólares, la petrolera se convirtió en uno de sus aliados. Para el ministro, es por lo menos difícil de creer que esa estrategia estuviera alineada con los intereses de todos los accionistas de YPF.

El nudo que comenzaron a desatar Aranguren y Pinedo era el final de un ovillo enrevesado. Quien planificó la estrategia de endeudamiento de YPF es Daniel González, su CFO, un hombre cercano y de mucha confianza de Mario Quintana, ex conductor del fondo Pegasus y el actual vicejefe de Gabinete (tiene a su cargo la coordinación de las áreas económicas, a tal punto que formó parte del equipo argentino que negoció la salida del default). Basta con decir que es uno de los directores de Pegasus.

Entre sus allegados, González rechazó la crítica de Aranguren por imprecisa. Según su criterio, la compañía no está sobreendeudada y, si ocurre eso en el último semestre, sería su tarea recorrer el camino del desendeudamiento.

Poco le importaron esos análisis a Galuccio, quien vio la crítica de Aranguren como una declaración de guerra. El domingo pasado LA NACION publicó una extensa entrevista al ejecutivo, en la cual señaló: "Las decisiones de YPF pasan por la asamblea. Yo nací en YPF, soy profesional de YPF, me fui a trabajar al exterior y volví. Parte de mi tarea hoy es preparar a la gente que me reemplazará. YPF no es Miguel Galuccio. YPF es un montón de profesionales que trabajan día y noche y que tiene un compromiso impresionante con la empresa, con una gran motivación. Si YPF me necesita, yo voy a estar acá, y si YPF tiene alguien mejor para que corra su negocio, me voy a poner contento de ver a la empresa en una nueva etapa".