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Los hijos de Báez, con Máximo Kirchner en el mismo avión
Viajaron a Buenos Aires para declarar ante la Justicia. En el mismo vuelo viajó el hijo de Cristina Fernández. Incomodidades
29 de junio de 2016
Fue un vuelo raro, incómodo, entre personas que se conocen bien, demasiado bien.

Con Máximo K en el mismo avión, los hijos de Lázaro es Báez viajaron a Buenos Aires para empezar el derrotero judicial y rendir cuentas sobre los U$S 25 millones que se les detectó en Suiza.

Salieron por la madrugada de Río Gallegos para declarar ante la Justicia la próxima semana. “Mirá, no sabía que viajaba con ellos”, dijo más que incómodo el hijo de Cristina antes de embarcar. En Aeroparque, los hijos del empresario K recibieron insultos.
Con la policía federal siguiendo cada uno de sus pasos, los hijos de Báez decidieron a última hora viajar en avión. Lo hicieron en un vuelo regular de Aerolíneas Argentinas que partió de Río Gallegos a las 2:00.

En su ingreso al aeropuerto, Leandro manifestó que se presentarán “ante la justicia” y que por ahora, no temen “quedar detenidos”. Para sorpresa e incomodidad de algunos, Máximo Kirchner subió al mismo avión: “Mirá, no sabía que viajaba con ellos”, dijo en tono molesto a la prensa antes de embarcar. No quiso referirse a la causa de lavado de dinero que involucra a Báez, principal socio comercial de sus padres, pero aclaró que “nada” lo preocupa.

El arribo en el aeropuerto Jorge Newbery fue a las 5.12, unos 15 minutos antes de lo previsto. En el hall, donde familiares y amigos esperaban a los pasajeros del vuelo 1883, los hijos de Lázaro fueron insultados. "¡Chorros, devuelvan la plata!", fue una de las frases más dulces. En cambio, Máximo se evitó el mal momento: salió por otra puerta, donde igual tuvo un contacto breve y tranquilo con la prensa. Según reporta la enviada de Clarín, fue una noche agitada. El movimiento en la casa familiar de Villarino 126, en Río Gallegos, donde permanece Norma Calismonte, la madre de los cuatro hijos del empresario K, fue por demás intenso. Después de extensas reuniones, Luciana, Leandro y Melina decidieron viajar por avión y dejar atrás el plan de recorrer por tierra 3.000 kilómetros, para dirigirse a la provincia de Buenos Aires donde deberán declarar la próxima semana.

Antes de la una de la mañana los cuatro hijos de Lázaro partieron en una camioneta negra, escoltados por los efectivos federales que hace cuatro días, por orden judicial, estuvieron vigilándolos. Sin querer hacer declaraciones y acompañados de la custodia personal, ingresaron -con poco equipaje- al aeropuerto que a esa hora tenía muy poco movimiento. Quedaron atrás los años donde, con frecuencia, utilizaban los aviones privados de Top Air, empresa de taxis aéreos del padre. No pasaron desapercibidos al llegar, fueron fotografiados por algunos vecinos, y motivo de charlas de los pasajeros que comenzaron a llegar al lugar, “ahí van los hijos de Lázaro”, señaló un vecino cuando otra persona le preguntó “qué famoso llega que hay cámaras”. Quisieron todo el día evitar esta situación y por eso decidieron viajar en el vuelo de la madrugada, pero así y todo, no lograron escapar de los comentarios de la gente, de las cámaras fotográficas, la televisión y la prensa.

Sin personas adelante que los obligue a hacer cola, se dirigieron con prisa al mostrador de Aerolíneas Argentinas, donde realizaron el check in de forma conjunta. Rápidamente presentaron los documentos de identidad, sin despachar equipaje. Los pasajes fueron reservados a través de una agencia de viajes durante la tarde - noche. Luciana, la mayor de los hermanos, fue la que más afligida se mostró, y al igual que Melina, rechazó cualquier contacto con la prensa, algo que no omitió Leandro, que fue el que más entero se mostró: “Nos vamos a presentar ante la Justicia” dijo y añadió “no tememos quedar presos, vamos a declarar”, y a referirse a su madre dijo, “está en casa, nada más”. Inmediatamente, la custodia personal rodeándolos, pidió que los dejen realizar los trámites correspondientes para iniciar lo antes posible el pre embarque.

Tras presentar la documentación y viendo que comenzaban a llegar pasajeros que fijaron su atención en los hijos de Lázaro, el abogado de Leandro, Santiago Viola, pidió a la PSA que les permitan ingresar a la sala de pre embarque. También viajaron con ellos, Marcos Muller esposo de Luciana y Fabio Laborich.

Una hora antes del arribo del avión proveniente de Buenos Aires, y en el que llegó Alicia Kirchner, los hermanos Báez aguardaron en la sala vidreada que da a la confitería del aeropuerto y a un lobby, donde fueron observados por quienes esperaban el ingreso a la sala. A las dos menos diez de la mañana comenzó el embarque del vuelo 1883. Minutos antes, cuando los pasajeros comenzaron a ingresar, los hermanos Báez se corrieron al otro extremo de la sala para evitar cualquier situación incómoda. Esperaron hasta el último momento para subir al avión: sacaron pasajes en primera clase y eso les garantizó subir sin inconvenientes.

La sorpresa fue minutos antes de que embarquen: adelante de ellos subió Máximo Kirchner, que en la entrada de la sala de embarque molesto dijo a la prensa: “Mirá, no sabía que viajaba con ellos” y aseguró que nada “me preocupa”. No quiso responder sobre Cristina Fernández (cuando llegó a Buenos Aires dijo que "está bien" y que "viene el cumpleaños del nieto") y las causas judiciales, ni sobre José López. En el pasillo que conduce a la manga del avión, por pocos segundos, se cruzó con los hijos del empresario y socio de sus padres. Se miraron y no se saludaron.

En la escalera del avión fue inevitable que se reconocieran, pero aún así, no se saludaron. Luciana, Leandro y Melina se sentaron en primera clase. En medio de sus asientos pasó el hijo de la ex Presidenta, que viajó en clase turista. Sorpresivamente, Marcos Muller, esposo de la hija mayor de Lázaro, se levantó de su asiento y se dieron la mano con Máximo. Los hijos de Lázaro ya prepararon toda la documentación requerida por el servicio penitenciario, para poder visitar a su padre el sábado en el horario de visita regular. Será la primera vez que el empresario K se reúna con sus cuatro hijos desde el 5 de abril cuando quedó preso. Solo Leandro y Martín visitaron a su padre en el Penal las últimas semanas.

El juez Sebastián Casanello citó a indagatoria a partir del 4 de julio a los cuatro hijos del empresario K, después de un informe de la UIF donde se detallan la existencia de seis cuentas en Suiza cuyos titulares son Luciana, Martín, Leandro y Melina, y que tuvieron un manejo de 25 millones de dólares.

La defensa de Báez presentó un escrito de dos páginas, pidiendo la prórroga de las audiencias, considerando que la información presentada hasta el momento carece de “documental que la sustente” y que las acusaciones están planteadas en potencial. Algo que también remarcó el abogado de Leandro en diálogo con Clarín: “Lo único que quiere Casanello es presionar con estas indagatorias que no tienen sustento jurídico”.