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Gómez Centurión sube la apuerta y dice que no le avisaron de la efedrina
En medio de una interna cada vez más fuerte por la pelea contra el narcotráfico, el desplazado jefe de la Aduana sembró dudas sobre el proceder de la Policía Aeroportuaria y Ezeiza
10 de septiembre de 2016
El desplazado jefe de la Dirección General de Aduanas (DGA), Juan José Gómez Centurión, reaccionó contra las duras respuestas que cosechó desde el mismo gobierno que él siente que aún integra, que incluyeron críticas de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y desde la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Gómez Centurión consideró que su decisión de informarle a la Justicia sobre la posible existencia de barriles de efedrina en la Aduana de Ezeiza era no sólo la "lógica", sino la esperable" de su parte, dados sus esfuerzos por depurar la DGA.

"No sé por qué Patricia [Bullrich] reaccionó así. Me llama la atención porque yo sólo me limité a informarle al juzgado con el que veníamos colaborando. No llamé a una conferencia de prensa, ni nada", indicó el desplazado funcionario ante la consulta de LA NACION. "De hecho, ¿no llama la atención que una semana antes de que enviaran el anónimo por el que me desplazaron, yo me había reunido con ese juzgado para investigar juntos sobre el narcotráfico en la Aduana, y una semana después de ese anónimo -y tras cinco años de no hacer nada, oh casualidad- sale escondido ese material en el Boletín Oficial para destruirlo? Es significativo, ¿no?", señaló.

Gómez Centurión planteó además sus sospechas sobre la forma y el momento en que la Policía de Seguridad Aeroportuaria, la DGA y la AFIP avanzaron para destruir esa mercadería. "A mí como director de la DGA nunca me avisaron de la existencia de esa pseudoefedrina. Nunca me indicaron que la categorizarían como rezago. ¿Y cómo lo hicieron? Publicándolo en el Boletín Oficial, cuando yo ya no estaba allí, escondida entre otras 500 mercaderías más. ¿Cómo se esconde un elefante? ¡Entre otros 100 elefantes! ¡Mejor aún si son 500 elefantes!", sostuvo.

Convencido de que pronto logrará cerrar la investigación judicial en su contra y de que el Presidente lo repondrá en su puesto al frente de la Aduana, Gómez Centurión se excusó sin embargo de avanzar más sobre Bullrich y el titular de la AFIP, Alberto Abad, con quien mantuvo una relación tirante.

Colaboradores del funcionario desplazado, en cambio, sí aportaron detalles sobre cuál es su visión, convencidos de que algunos "actores que permanecen en la sombra" intentaron retirar de Ezeiza la pseudoefedrina para destruir cuando Gómez Centurión ya no estaba allí. "Las versiones sobre la efedrina guardada en Ezeiza circulan desde que llegamos a la Aduana", plantearon junto a Gómez Centurión. "Pero sólo sabíamos que estaba en algún depósito, sin más precisiones. Y por lo visto nadie quería indagar demasiado al respecto", deslizaron.

A la luz de los datos que recolectaron durante las últimas 36 horas, el equipo de Gómez Centurión traza un posible escenario: que la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) haya informado a los responsables de la Aduana en Ezeiza que allí había depositada efedrina y que a partir de ese momento se inició el proceso para calificarla como "rezago". El siguiente paso fue publicarla en el Boletín Oficial, pero como si fuera una mercadería más.

"¿Se da cuenta que la publicaron como si fuera cualquier otra cosa? ¡Lo consignaron del mismo modo que si fueran osos de peluche! ¡Pero es pseudoefedrina! ¡Nunca le informaron sobre eso a ningún juez!", planteó un colaborador.

Junto al desplazado titular de la DGA consideraron "evidente", además, que la persona que le envió el anónimo se enteró de algún modo que estaban por destruir un cargamento de efedrina y le envió ese alerta, con la ubicación marcada en un mapa con una flecha y con un texto mecanografiado, dado que iban a categorizarlo como para "disposición final".

"En la práctica, lo que iban a hacer desaparecer es la trazabilidad de esa pseudoefedrina", razonaron junto a Gómez Centurión. "No descarte que cuando eso ocurre junto con la mercadería también se destruya documentación vinculada. Es decir, los datos sobre quién la envió, quién la pidió, que antecedentes tenía, para qué destino era y más", plantearon.

Según sus colaboradores, a Gómez Centurión le llama la atención que después de cinco años con barriles de pseudoefredrina en un depósito, la PSA nunca informó a la Justicia sobre esa situación. "¿Nadie nunca se preguntó qué hacía allí esa mercadería durante todo este tiempo?", dicen que el desplazado funcionario reclamó repetidas veces. En especial, "cuando la efedrina cruza la política argentina durante toda la última década".