Noticias actualizadas las 24 horas Información clave para decidir
18 de noviembre de 2017
Seguinos en
Reciba gratis nuestra newsletter diaria y alertas de noticias en su casilla de e-mail
Al hacer click en el botón, se abrirá una nueva ventana donde podrá ingresar sus datos
Viejas mañas: el gobierno complica el trabajo periodístico
Impide a reporteros gráficos ingresar a actos y se puso cada vez más estricto con el acceso de periodistas a la cobertura de eventos
1 de octubre de 2016
Tras más de doce años de duros ataques del kirchnerismo a la prensa, la administración de Mauricio Macri parece haber aprendido poco de aquella experiencia nefasta.

Y a pesar de los elogios que reciba de ADEPA, la entidad que enrola a los principales editores de diarios, la administración macrista parece estar adquiriendo viejos vicios de los gobiernos que van mutando haciendo el autoritarismo.

Un ejemplo se vio en el acto de Macri con casi 1.900 intendentes donde, como antes, dejaron a los periodistas afuera. A pesar de que era un acto público, el presidente les prohibió a los reporteros gráficos tomar fotos del encuentro mientras éste transcurría.

Los confinaron a una carpa distante del evento real.

"Durante las ponencias del presidente Mauricio Macri y el ministro Rogelio Frigerio sólo se permitirá el ingreso a los fotógrafos oficiales de Presidencia y el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda"”, rezaba la misiva institucional que envió el Ministerio del Interior para acreditarse.

El mismo día hubo numerosos obstáculos para cubrir la licitación de una programa de energía en el Microcine del Ministerio de Hacienda, por indicación del ministro Juan José Aranguren, alguien al que la prensa parece caerle cada peor.

Los reporteros entraron, pero tras pasar el filtro de un esquema digno de la CIA.

Lo de Tecnópolis fue peor, porque las fotografías que circularon fueron meramente propagandísticas, como la de Macri tomándose una jocosa selfie.

Hay que comprender que el periodismo trata de interceptar precisamente los momentos, las instancias y la información que los gobiernos pretenden encubrir, señala Miguel Wiñaski.

Sostiene que los gobiernos, pero no sólo ellos, ponderan quizás sin saberlo el imperio de la Noticia Deseada, aquella que se propaga soslayando los hechos e imponiendo en su lugar los deseos de quienes diseminan solamente lo que quieren sobre sí mismos.

Advierte, además, que el "tutelaje de la tarea periodística desde la Casa Rosada recuerda en algo al pasado inmediato. Ahora no hay agresiones contra la prensa, es verdad. Pero subyace esa idea de control, esa vigilancia, esa concepción de que los periodistas deben someterse. Es una idea antigua que jamás funciona". Es una intentona que jamás funciona. Ni con Néstor Kirchner, ni con Cristina Fernández. Tampoco con Macri.