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La industria textil cayó un 25% por aumento de importaciones
El presidente de la Fundación Pro Tejer, Jorge Sorabilla, estimó que las ventas cayeron 30% y se perdieron unos 20 mil empleos durante el ProTextil
17 de octubre de 2016
El presidente de la Fundación Pro Tejer, Jorge Sorabilla, aseguró hoy que cada empresario del sector es consciente del momento “complejo y difícil” que atraviesa la industria por la caída del 30% en las ventas en lo que va del año ante una menor demanda, sumado a un fuerte aumento de las importaciones, al inaugurar la ProTextil 2016 ante unos 1.500 empresarios, la vicepresidenta Gabriela Michetti y el director de Aduanas, Juan José Gómez Centurión.

La actividad productiva de la industria textil anotó en septiembre una caída anual del 25% con la supresión de unos 20.000 empleos acumulados en lo que va de 2016.

La situación fue expuesta con datos relevados por la Fundación Protejer en la Convención de la Agro Industria Textil & Indumentaria de Argentina, que se llevó a cabo este lunes en el Hotel Hilton de Puerto Madero, que fue abordado en detalle, además, en un informe del sector
presentado por el director ejecutivo de la entidad, Ariel Schale.

Al abrir la Pro Textil 2016, Sorabilla aclaró que en 2016 la Fundación Protejer no dejó de comunicar las problemáticas del sector, siempre con el ánimo de ayudar a mejorar la coyuntura, aunque hubo algunas declaraciones que fueron malinterpretadas.

“Debemos apoyar públicamente las medidas que nos favorecen y señalar los problemas de la cadena de valor, siempre con las mejores intenciones porque nuestras palabras no deben lastimar sino contribuir al desarrollo de la economía del país”, dijo Sorabilla.

Con las fábricas operando el 65% de su capacidad instalada, los empresarios textiles aseguran que fue la combinación de dos
fenómenos lo que impactó este año en la actividad, pero son optimistas respecto de poder reencausar el rumbo.

“Hubo una mezcla explosiva: la caída de la demanda del consumo interno con el aumento de las importaciones. Eso generó recortes en
las horas trabajadas, suspensiones y cesantías en algunas plantas”, sostuvo Sorabilla.

Las importaciones totales hasta el 30 de septiembre alcanzaron 176.700 toneladas, lo que significó un incremento del 15% anual, con datos que alertan como 26% de crecimiento en el ingreso externo de hilados, indicó, en tanto, Schale.

Por su parte, el presidente de la Fundación Proteger dijo que hay “una muy buen anoticia: hay una desaceleración de las importaciones. De todo el incremento de este año, el 89% se registró en el primer semestre”.

Agregó Sorabilla ante más de 1.500 empresarios de todo el país que la Pro Textil fue pensada para aportar claridad en el rumbo
que el sector necesita transitar, para retomar una agenda virtuosa de crecimiento y generación de empleo.

El dirigente textil destacó el trabajo que, en forma permanente, realiza la Fundación Protejer como foro de debate para los integrantes de la cadena productiva de cara al mejoramiento integral de laactividad, año tras año.

“Este evento demuestra que hemos conseguido posicionar a la cadena de valor como un actor relevante para el desarrollo económico y social de nuestro país”, destacó Sorabilla, ante un auditorio repleto.

La Fundación Protejer trabaja en el resguardo del mercado interno y las herramientas de administración del comercio, en defensa de los empleos y también de los consumidores, que son clave para el sostenimiento de la cadena.

Destacó que para cuidar a los consumidores, se debe entender que los productores textiles no son culpables de las subas de precios porque esa problemática está atravesada por otros problemas.

Y afirmó que existen altos costos productivos que son generados por fuera de la cadena, como la renta inmobiliaria, que en la Argentina es de las más altas del mundo, además de la carga fiscal excesiva, el ausentismo laboral y la litigiosidad, que son escollos que hay que resolver.

Esos factores, sumados a los de caída de ventas por un contexto de demanda recesiva, generan además un cambio de expectativas comerciales que se refleja en una parte importante del canal mayorista.

Sorabilla dijo que el sector, con sus 20.000 empresas textiles y de confección que generan 450.000 empleos directos, apoyará todas las políticas de Estado que sean apropiadas generar el desarrollo productivo de la Argentina.

“La cadena de valor necesita desplegar una agenda de competitividad, que incentive y facilite la articulación entre los distintos eslabones. Y estamos ante la posibilidad de duplicar el nivel de actividad industrial alcanzado en 2015 y replicar el comportamiento inversor de generar 3.500 millones de dólares como en los últimos años”, dijo el dirigente.

Añadió Sorabilla que el poder político debe entender que todo costo fiscal que le Estado deba asumir para impulsar el desarrollo textil debe ser entendido como una inversión para la redistribución de la riqueza para el desarrollo federal.

“Estamos de acuerdo con que la Argentina necesita una economía integrada al mundo, pero para que esto resulte virtuoso, los empresarios argentinos debemos competir en igualdad de condiciones”, dijo.

E indicó que la configuración económica actual medida en la carga fiscal sobre las empresas que pagan impuestos, tasas de interés elevada y tipo de cambio real bajo no son condiciones ideales para generar competitividad.