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Un aristócrata es el nuevo primer ministro de Italia
Era el canciller y sucede a Matteo Renzi, quien renunció tras perder el referéndum de reforma constitucional. Los italiano siguen inmersos en crisis
11 de diciembre de 2016
Sumida en otra crisis política, Italia será gobernada por Paolo Gentiloni, aristocrata romano de 62 años, ministro de Relaciones Exteriores del gobierno del renunciante Matteo Renzi.

Tras recibir el encargo presidencial de formar un gabinete ministerial, Gentiloni dijo a los periodistas que se ocupará de la búsqueda de nueva una ley electoral y que tomaba nota que las mayores fuerzas de la oposición se niegan a tomar parte de un gobierno.

También dijo respetar la "coherencia de Matteo Renzi de presentar la renuncia”. El encargo al canciller concluyó una semana política agitadísima y de perspectivas oscuras. “Me voy, me voy. Mi renuncia es verdadera pero no dejo la política”, se despidio Renzi, 41 años, con un mensaje en la madrugada, y se refugió en su casa toscana vecina a Florencia, olvidándose que había prometido una vida recoleta, lejos de política, si perdía el referéndum.

Renzi no se va del todo porque quiere regresar por la revancha en unos meses. Aspira a seguir conduciendo el partido Democrático, presentarse en las primarias internas y ganar las elecciones que quiere que se convoquen en abril o mayo, con una nueva ley electoral.

El miércoles las Cámaras de Diputados y Senadores darían con urgencia el voto de confianza y el jueves, Gentiloni desembarcaría en Bruselas como gobernante en la plenitud de sus poderes, para participar de la reunión cumbre de los jefes de Estado y de gobierno del Consejo de Europa. Aún sin el voto de confianza parlamentario, Gentiloni tendra la plenitud de poderes para concurrir a Bruselas. Después, naturalmente, deberá someterse al sufragio de las cámaras que lo consagrarán o lo mandarán a casa.

Estas prisas no favorecen un clima sereno, sobre todo a nivel de los italianos de a pié, que hace nada más que una semana votaron en un 60% por el “no” a la reforma constitucional que en un referendum promovió el premier Renzi, quién perdió en forma aplastante: el “sí” no llegó al 40%.

Este desastre puso fin a los mil días de gobierno del joven ex alcalde de Florencia y a sus ambiciones de prolongarse en el poder ganando las elecciones generales previstas para febrero de 2018, al concluir los cinco años de mandato del actual Parlamento.

El “no” fue un repudio directo a Renzi, sobre todo de los jóvenes que viven una crisis de futuro y de presente dificil, con mucha desocupación en un país que hace quince años no crece.

Gentiloni ha sido siempre cercano a Renzi. Descendiente de la noble familia del conde Ottorino Gentiloni, hombre de confianza del Papa conservador San Pío X, recibió una educación católica pero derivó hacia el laicismo. Fue estrecho colaborador del primer ministro católico creador del Olivo, la alianza de centroizquierda, Romano Prodi, y del alcalde de Roma, Francesco Rutelli.

Como ministro de Relaciones Exteriores tiene muy buenos contactos internacionales, entre ellos con su amigo personal Serge Lavrov, el canciller de la Rusia de Putin.

El primer carbón ardiente que tiene en sus manos el nuevo jefe de gobierno es el caso casi desesperante del Monte dei Paschi di Siena, el banco más antiguo el mundo (fundado en 1470), que necesita con más que urgencia ser recapitalizado.

Medio fundido y salvado varias veces en los últimos años, el Banco está en el dilema de conseguir cinco mil millones de euros para recapitalizarse o caer en los brazos del Estado, ya primer accionista, que tiene lista una garantía de cinco a siete mil millones. Hay otros bancos italianos medio descalabrados e investigados, con miles de ahorristas y accionistas que pueden perder una parte de sus haberes.

Gentiloni debe confeccionar la lista de sus ministros y el primero que confirmará es Pier Carlo Padoan, responsable de Economía y Finanzas, porque por ese lado las papas queman. Italia no crece desde hace quince años, tiene una deuda pública de 2,2 billones de euros (133% del PBI) y la Unión Europea aprieta para que ajuste sus cuentas a las rígidas normas comunitarias. La oposición recibió la noticia con una algarabía de protestas polémicas por parte del Movimiento 5 Estrellas, confirmado en los sondeos en la condición de primer partido del país: 31,5% contra el 29,8% del partido Democrático).

Los “grillinos” quieren que el Parlamento apruebe a una nueva ley electoral que armonice las reglas en el Senado y en la Cámara de Diputados, donde actuamente se vota con dos leyes distintas, una proporcional y la otra mayoritaria.

La Corte Constitucional, que ha bloqueado la ley promovida por Renzi en Diputados, se pronunciará el 24 de enero. Lo mismo quiere la xenófoba Liga Norte de Matteo Salvini, un líder de extrema derecha, que amenaza con sacar a sus partidarios a la calle.

Después de aprobar la ley electoral, afirma la oposición, se debe ir rápidamente a las elecciones generales anticipadas.