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Trump suspende por cuatro meses el ingreso de refugiados
También canceló por 30 días el visado para siete países musulmanes en conflicto: Siria, Libia, Somalia, Irán, Irak, Yemen y Sudán. Anunció la compra de aviones y barcos de guerra
28 de enero de 2017
La primera semana maratónica del nuevo presidente, Donald Trump, terminó con dos controvertidos decretos que endurecen las fronteras del país.

Uno limita el ingreso de refugiados de cualquier parte del mundo por 120 días. Luego será habilitado para aquellos países que sean “debidamente examinados” por su gabinete. En el mismo decreto, veta las visas a visitantes de siete países musulmanes por un mes. La disposición, que llamó “veto extremo”, fue puesta bajo la carátula de “Protección de la nación de entrada de terroristas extranjeros a EE.UU”. Trump dijo “no los queremos aquí”, en referencia a los yidahistas.

“Estoy estableciendo nuevas medidas de revisión para impedir que los terroristas islámicos radicales entren a Estados Unidos. No los queremos aquí”, disparó Trump en el “Salón de los Héroes” del Pentágono.

El decreto suspende por 4 meses el denominado Programa de Refugiados de EE.UU, sin distinción alguna de la procedencia de los visitantes. Estará en manos de su gabinete decidir a cual país recibirá el beneficio del ingreso, según los documentos que obtuvieron la CNN y la BBC. Además incluye el veto a la emisión de visas, por lo menos durante 30 días, para cualquier ciudadano de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen.

La medida causó una inmediata crítica por parte de esas minorías. La premio Nobel paquistaní de la Paz, Malala Yousafzai, le reclamó a Trump que, por el contrario, “vele por los refugiados”.

Esta decisión ejecutiva ha estado en la agenda de la Casa Blanca desde hace días. Hasta el mismo Trump fue visto con el documento borrador en el escritorio del avión presidencial mientras se dirigía a Filadelfia.

El precedente de una medida similar tan radical fue después de los ataques a las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001. El entonces presidente George W. Bush suspendió el procesamiento de refugiados, aunque después retrocedió. Barack Obama hizo lo contrario. En su último año aceptó 84.995 exiliados, entre ellos 12.587 sirios. Para el 2017, Obama había estipulado un límite de 110.000. Trump también suscribió un decreto para una reconstrucción histórica de las fuerzas armadas. En su discurso, el mandatario señaló que comprarán nuevos aviones, barcos y “herramientas” para los soldados estadounidenses.

Esta catarata de anuncios se dio en torno a la ceremonia de jura del nuevo ministro de Defensa, James Mattis. El “perro rabioso”-apodo que se ganó por sus crudas declaraciones es un general retirado que nunca se casó, no tuvo hijos ni -a diferencia de su flamante jefe- un televisor. Además es un ávido lector sobre estrategia militar, su biblioteca personal reúne 7.000 libros. Las disparidades con el magnate exceden las preferencias de entretenimiento.

El “general de generales”, como lo etiquetó Trump, es detractor de la favorable relación militar de Estados Unidos con Israel, ya que apoya abiertamente la creación de dos estados -el israelí y el palestino- para dirimir ese conflicto.

Tampoco está en el grupo defensor de la tortura en interrogatorios, en especial el “submarino”. La táctica , que consiste en taparle a una persona la cara con un pedazo de tela y luego simular ahogarla con agua, dio marcha atrás en 2009 con la llegada de Obama. Pero el nuevo presidente sostiene que es un mecanismo “efectivo” para obtener información en contra del terrorismo. Para coronar el postre, Mattis no mira con benevolencia a Rusia, ni mucho menos la posible quita de sanciones por parte de EE.UU. A una semana de su asunción, la jornada de Trump no parece dar respiro. Horas antes de su aparición en el Pentágono, el presidente recibió a la primera ministra británica Theresa May -en su primer encuentro oficial con un mandatario extranjero. En la conferencia de prensa que dieron en conjunto, ambos jefes de Estado prometieron “apoyo mutuo” en la incipiente relación bilateral. Hasta anunciaron que Trump viajaría durante este año a visitar a la reina Isabel II.

El magnate, que mira con optimismo el Brexit, consideró que “un Reino Unido libre e independiente es una bendición para el mundo”. “El Brexit es un gran éxito para Gran Bretaña”, agregó. Mientras, May resaltó que Trump “apoya al 100%” a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a pesar de las duras críticas que el presidente emitió sobre la alianza.“La OTAN está obsoleta”, había disparado el mandatario semanas atrás.