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Trump usó tono más conciliador pero ratificó dureza con inmigración
28 de febrero de 2017
Donald Trump prometió firmeza en las fronteras y restricción en la selección de inmigrantes en su primer discurso ante el Congreso este martes, saludando el surgimiento de "un nuevo orgullo nacional" a lo largo de Estados Unidos. En una alocución menos sombría que la de su investidura hace poco más de un mes, el 45º presidente estadounidense reiteró en tono más solemne que de costumbre sus propósitos de campaña de perseguir a los inmigrantes clandestinos con antecedentes criminales y frenar "las drogas y el crimen".

"Al hacer que finalmente se apliquen nuestras leyes migratorias, vamos a elevar salarios, ayudar a los desempleados, ahorrar miles de millones de dólares y tornar nuestras comunidades más seguras para todos", dijo.

Y una semana después de ampliar las facultades de las agencias inmigratorias para perseguir a casi todos los 11 millones de indocumentados, prometió el "pronto" inicio de la construcción de un "gran, gran muro" en la frontera con México.

Para ilustrar su línea dura contra la inmigración, el presidente había invitado al hemiciclo a dos viudas de policías abatidos en 2014 por un inmigrante clandestino.

Pero, sin mencionar directamente la situación de la regularización de indocumentados que ya viven en Estados Unidos, propuso implementar un nuevo sistema migratorio "basado en méritos" para regular la entrada de nuevos inmigrantes al país y frenar el flujo de personas con baja capacitación laboral. Trump dijo que un sistema al estilo canadiense "ahorrará incontables dólares, elevará los salarios y ayudará a las familias en dificultades".

Contra la tradición, los demócratas reservaron una recepción glacial al presidente a su entrada al hemiciclo, la mayoría de ellos sentados, rostros serios y brazos cruzados.

Mientras, la otra mitad de los legisladores, los republicanos, aplaudían a rabiar y multiplicaban sus ovaciones con la sola mención de los grandes proyectos de la presidencia Trump: construcción del muro con México, la lucha contra el "terrorismo islámico radical", o simplemente la mención del eslogan de campaña: "Devolver la grandeza a Estados Unidos".

Los legisladores demócratas suavemente abuchearon el muro fronterizo, y rieron ostensiblemente cuando Donald Trump se felicitó de haber comenzado a "drenar el pantano de la corrupción" de la capital luchando contra los conflictos de interés.

En señal de protesta silenciosa, unas cuarenta congresistas demócratas lucían de blanco, color símbolo de la lucha por los derechos de las mujeres.

En su discurso más largo como presidente, Trump abandonó sus alegatos improvisados -sustituyendo su característica corbata roja por una azul a rayas-, leyendo el discurso casi palabra por palabra ante una audiencia de sus ministros, senadores, congresistas y algunos magistrados de la Corte Suprema. "Un nuevo capítulo de la grandeza de Estados Unidos está empezando", dijo tras una ovación en el Congreso, controlado por su Partido Republicano.

"Un nuevo orgullo nacional está barriendo el país. Y una nueva oleada de optimismo está colocando sueños imposibles firmemente a nuestro alcance", afirmó, prometiendo gastos billonarios en infraestructura y en "reiniciar el motor de la economía".

"Somos testigos de una renovación del espíritu estadounidense", añadió.

Sin dar detalles prometió llevar adelante una reforma fiscal "histórica" para que las empresas estadounidenses "puedan competir y triunfar donde sea y con quien sea", prometiendo a la vez aliviar la carga impositiva de la clase media.

Llamó a los congresistas a desarmar y sustituir el "desastre" de Obamacare, el sistema de salud heredado de su antecesor Barack Obama.

Y en un discurso antesala de la batalla por el presupuesto de 2018, pidió a los legisladores aprobar su aumento propuesto de 10% (unos 54.000 millones de dólares) al gasto militar.

Por primera vez desde 2006, los republicanos controlan la Casa Blanca y el Congreso. "Fue un jonrón. El presidente Trump dio un mensaje audaz y optimista a los estadounidenses", se felicitó el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

En cambio, el jefe demócrata en el Senado, Chuck Schumer, denunció una retórica "populista".

Elegida simbólicamente para pronunciar la respuesta en español del partido Demócrata, Astrid Silva, una activista sin papeles, denunció el "divisivo" mensaje de Trump.

"El discurso del presidente Trump que escuchamos hace momentos fue divisivo y tiene como fin causar miedo y terror en comunidades alrededor del país", dijo Silva, según las transcripciones de su mensaje.

En un discurso prácticamente vaciado de alusiones a la política extranjera, Trump reafirmó que su "trabajo no es representar al mundo sino representar a Estados Unidos".

Aunque propuso aumentar el gasto militar, también ofreció un tono conciliador: "Queremos armonía y estabilidad, no la guerra y el conflicto"