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Stiuso dijo que Cristina era la jefa del espionaje paralelo kirchnerista
El ex espía declaró en la causa contra Milani y luego dio una entrevista en la cual afirmó que el "vértice" del espionaje estaba por encima de él y dijo: "Cristina estaba al mando"
16 de marzo de 2017
Jaime Stiuso, ex director de Operaciones de la desaparecida Side, dijo que Cristina Fernández tiene una "guerra" contra él y le apuntó como verdadera del espionaje paralelo que el kirchnerismo montó, según dijo, a través primero del detenido ex jefe del Ejército César Milani, hasta que él "no les sirvió más". "Si no se olvidan de mí, yo no me olvido de ellos", dijo, desafiante, Stiuso, cuya actuación el kirchnerismo ahora cuestiona a pesar de que en su momento Néstor Kirchner lo puso a investigar junto al fiscal Alberto Nisman la causa más importante de la Argentina, el atentado a la AMIA.

Con 40 años dentro de la central de espías del Estado, Stiuso hizo declaraciones a Clarín, como antes las había hecho a La Nación, en un café del barrio de Belgrano.
Pidió que la entrevista sea "sin fotos, sin notas en el papel y sin grabaciones", y le pidió al cronista: “Tenés que memorizar, tenés que memorizar”, repite y se señala la cabeza.

El martes, según trascendió luego de su paso por el juzgado de Claudio Bonadio, Stiuso afirmó que la ex presidenta "ordenó a la SIDE y a Milani" espiar a la oposición. En la entrevista, dijo que Milani era un "engranaje más del aparato paralelo que habían armado. Pero él no era el vértice". —¿Y quién era el vértice?

—¿A vos qué te parece?

—¿Usted dice que había alguien más por encima de él?

— ...

—...

—Cristina estaba al mando. De hecho, lo terminaron sacando a Milani (fue pasado a retiro en junio de 2015). A Milani lo fueron, no les servía más.

—¿Por qué se desprenderían de alguien que, si supuestamente estaba en un aparato paralelo de inteligencia, podría terminar siendo contraproducente, con tanta información?

—Porque Milani ya tenía un pecado original.

El “pecado original” al que Stiuso hace referencia es el que hoy tiene preso a Milani: su oscuro pasado en la última dictadura militar, en la que fue denunciado por secuestros y torturas durante su paso por La Rioja, en la década del 70. —¿Le parece bien que Milani esté preso por esas causas?

—Sí, está bien, están las pruebas.

Stiuso se ríe al hablar de Oscar Parrilli, el ex jefe de la Agencia Federal de Inteligencia, hombre que terminó “jubilándolo” de los servicios por expreso pedido de Cristina Kirchner. Se ríe al recordar que el ex número Cinco aludió a que está custodiado por servicios de inteligencia extranjeros: “¿Vos ves acá servicios de inteligencia extranjeros?”, dice, mientras mira panorámicamente el café. Stiuso está convencido de que el Gobierno anterior quiso matarlo. Que la policía bonaerense había diseñado un plan para eliminarlo, pero les salió mal y terminó muerto su amigo Pedro “Lauchón” Viale.

—¿Qué pasó con el “Lauchón” Viale? —¿No viste lo que pasó?

—Lo mataron, sí, pero ¿por qué?

—Le pegaron 11 tiros (se refiere a los disparos del Grupo Halcón de la Policía bonaerense). Fue el 9 de julio de 2013 (recuerda exacta la fecha).

—¿Pero qué sucedió?

—Preguntale a (Hugo) Matzkin (interviene el hombre que estaba con Stiuso). Sigue Stiuso: “En realidad me habían ido a buscar a mí”.

—¿Dice que lo fueron a buscar a usted para matarlo ese día?

—Sí, me habían ido a buscar a mí.

—Pero, si fuera así, ¿falló la inteligencia de la policía bonaerense?

—Si hubiesen hecho bien la inteligencia yo no estaría hablando acá con vos.

“Me dolió lo del 'Lauchón' Viale. Como también me dolió lo de Alberto [Nisman]”, afirma. Será la única vez en toda la charla en la que mencionará al ex fiscal del caso AMIA que apareció muerto en su departamento de Puerto Madero días después de denunciar a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner por el supuesto encubrimiento a Irán en el atentado terrorista que dejó 85 muertos.

El rostro de Stiuso ya no pasa desapercibido. Desde que dejó la ex SIDE, son varias las fotos y videos en la que se pudo ver su fisonomía. Sin embargo, el primero que mostró su cara fue Gustavo Beliz, en 2004, cuando era ministro de Justicia de Néstor Kirchner. En esa entrevista, dijo que “manejaba el poder real” en el país. Luego habló de la SIDE como una “policía secreta y un Estado paralelo” y acusó a Stiuso de ser el “jefe del Estado de las cloacas”. En esos días, Beliz tuvo que dejar el Gobierno. Kirchner le pidió la renuncia. Stiuso siguió.

“Desde el año 85 que todos saben mi nombre. En todos esos años ya había declarado en cantidad de juicios, todos conocían quién era. Beliz dijo que yo era una monstruosidad y no sé qué más. Pero mostró la foto, usó la foto para irse”, sentencia el ex espía. Dentro del mundo de los espías del último tramo del kirchnerismo, además de Milani y Parrilli, Fernando Pocino, ex director General de Reunión a cargo del cuartel Billinghurts, aparecía en el tablero como uno de los enemigos de Stiuso dentro de La Casa. Él niega la pelea entre ellos, pero al mismo admite que sí había una guerra.

—¿Cómo era su relación con Pocino?

—La nuestra era una relación normal, para lo que es la SIDE.

—¿No había una guerra entre ustedes?

—No, la guerra no era con Pocino, la guerra no era con él.

En ese momento interviene el otro hombre: dice que el supuesto aparato de inteligencia paralelo K lo que hacía era “espiar opositores”, no hacer “inteligencia”. La persona, de 45 años, que nunca se identificó pero conocía al pie de la letra los códigos de los espías, agrega: “Como dijo un filósofo contemporáneo: hacer inteligencia es anticiparse a los acontecimientos”. Es entonces cuando los dos vuelven a reírse, cómplices de la frase.

El acompañante menciona el tema de las escuchas entre Parrilli y Cristina, donde se escucha a la ex presidente decir sobre Stiuso: "Empezá a buscar todas las causas que le armamos… No que le armamos, que lo denunciamos". Es ahí cuando Stiuso, el hombre que manejó como nadie los secretos del Estado durante los últimos gobiernos democráticos, arremete contra la ex presidenta.

"Cristina tiene una guerra conmigo, yo no tengo una guerra con ella", sentencia.

—¿Usted tuvo que ver en la filtración de esas escuchas?

—No, yo no tuve nada que ver.

—¿Extraña estar en la SIDE?

—Es el lugar donde siempre estuve; estuve ahí más de 40 años. Además, es lo único que sé hacer. Cuando llegues a mi edad te vas a dar cuenta de eso.

Se hace un silencio. Son apenas segundos, el prólogo de una frase corta pero que dice mucho: “Yo sigo trabajando como siempre, vivo mi vida normalmente. ¿Vos me ves inquieto?”.

Pasadas las 12 del mediodía van pidiendo la cuenta. Saludan y se retiran del café, donde nadie lo reconoce durante toda la charla.

Minutos antes había sentenciado: “Si no se olvidan de mí, yo no me olvido de ellos”.