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Temer amenaza: "Si quieren, que me derriben"
El presidente del Brasil ratificó que no tiene intenciones de renunciar luego del audio escandaloso que lo vincula con el pago de coimas. La situación política se complica
22 de mayo de 2017
Michel Temer replicó con dureza los pedidos de renuncia que florecen desde distintos sectores políticos de un Brasil convulsionado por los casos de corrupción que se van conociendo, casi todos vinculados con la obra pública.
En una extensa entrevista con el diario Folha de Sao Paulo, Temer reiteró: “No voy a renunciar”, y desafió: “Si quieren, que me derriben”.

Mientras las ciudades se inundan de carteles con la leyenda "Fora Temer" (Afuera Temer), el presidente afronta su momento político más duro tras cuatro días de intensa crisis política en que el cargo del mandatario fue puesto en tela de juicio por una sucesión de denuncias de corrupción y obstrucción de justicia.

Para el jefe de Estado brasileño, las acusaciones que pesan sobre él no son más que fruto de una “conspiración”; y si renuncia sería como admitir culpas que él dice no tener. El torbellino político en el que está sumergido el país partió de una grabación realizada por Joesley Batista, el dueño del frigorífico JBS, de su conversación con el presidente ocurrida el 7 de marzo pasado en la residencia presidencial.

Del audio surge que el gobernante habría dado la señal verde para sobornar al ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, preso en Curitiba por corrupción, a cambio de que éste mantenga “la boca cerrada”. Es que las eventuales declaraciones del ex legislador, bajo la figura de delación premiada, podrían ser un enorme riesgo para toda la clase política y en especial para Temer y varios de sus ministros. Los periodistas de Folha le preguntaron al presidente por qué había recibido al empresario, que además ya era investigado por la justicia por cuenta de los sobornos a políticos a cambio de ventajas empresariales.

Temer respondió: “Fui ingenuo”.