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Donald Trump vuelve a virar a favor del racismo
Tras un ataque neonazi contra manifestantes, el presidente comparó a ambos bandos y los culpó por igual. El Partido Republicano lo condena
16 de agosto de 2017
El presidente del Estados Unidos volvió a las andadas, luego del ataque del integrante de un grupo de supremacistas blancos en Charlottesville, Donald Trump fue consultado sobre los graves incidentes, en el que un neonazi con su auto atropelló una protestas antirracista y mató a una mujer, y afirmó con elocuencia que la culpa de es "de ambas partes".

"¿Qué pasa con la alt-left (izquierda alternativa) que atacó a lo que usted llama alt-right (derecha alternativa, racista)? ¿Tienen alguna culpa?", dijo Trump en una rueda de prensa en Nueva York.

El viernes por la noche grupos de supremacistas blancos, el KKK y la llamada derecha alternativa o Alt right desfilaron con antorchas, en escenas escalofriantes y anacrónicas, llamando a la unidad de la derecha y en protesta por el retiro de monumentos confederados. Al día siguiente una contramarcha terminó en un desastre cuando James Fields, un neonazi denunciado por violencia doméstica contra su propia madre discapacitada, embistió a la multitud a toda la velocidad con su auto, mató a una mujer de 32 años e hirió a cerca de 20 personas. Ante esa situación, el sábado, Trump culpó a ambas partes, sin condenar el accionar de los grupos neonazis. Ni siquiera los nombró. Dos días mas tarde sí lo hizo, ante el escándalo que desató su tibieza y reacción.

Pero anoche, en Nueva York, Trump volvió sobre sus pasos y se alejó de esa noción de que "el racismo es malo y los neonazis unos rufianes". En cambio defendió el derecho a movilizarse contra el retiro de los símbolos de la América confederada, para muchos un homenaje esclavista que debe ser eliminado y para otros trozo de la historia de la cual se sienten orgullosos.
"George Washington era dueño de esclavos, ¿vamos a retirar sus estatuas también?", preguntó Trump. "Entonces quitemos la de Jefferson la semana siguiente", agregó con tono irónico.

Destacados dirigentes republicanos desataron hoy una nueva ola de críticas a la "ambigüedad moral" del presidente de Estados Unidos, luego de que el mandatario rectificara sus dichos.

"Debemos ser claros. El supremacismo blanco es repulsivo. Este fanatismo es contrario a todo lo que este país representa. No puede haber ambigüedad moral", dijo el presidente del Congreso y tercera autoridad del país, Paul Ryan, en su cuenta de Twitter.

Ryan criticó a Trump por culpar a "los dos bandos" de la violencia del fin de semana en Charlottesville.

El movimiento pendular de Trump entre una postura y otra se explica en el rechazo abrumador que desataron sus primeras declaraciones, por una parte, y en el apoyo que grupos de ultraderecha le dieron al mandatario en su campaña electoral, fascinados por su tinte nacionalista.

El veterano senador republicano John McCain rechazó poner en el mismo saco a neonazis y antifascistas, al subrayar que "no hay equivalencia moral entre racistas y estadounidenses que se ponen de pie para desafiar el odio y la intolerancia".

"El presidente de Estados Unidos debería decirlo", tuiteó McCain.