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Maldonado: la Justicia apunta a un gendarme por datos del Gobierno
Es un subalférez que llegó hasta el río y además armó el acta del operativo para desalojar la ruta cortada por los mapuches. Hay otros seis efectivos investigados por la Justicia
11 de septiembre de 2017
Tras un informe secreto presentado por el Gobierno ante el juez de Esquel Guido Otranto, uno de los gendarmes que participó del operativo para desalojar la ruta 40 el primero de agosto último quedó en la mira de la Justicia sospechado por la desaparición del artesano Santiago Maldonado.

La Justicia investiga, además, a otros seis gendarmes que participaron de acciones cercanas al lugar donde, se especula, fue visto por última vez Maldonado, tratando de escapar de la represión.

Los investigadores centran sus sospechas sobre uno de los oficiales que participó del operativo. Se trata de un subalférez herido a los pocos metros de poner un pie sobre el territorio ocupado en Cushamen.

Es el nombre que sobresale de la lista que el magistrado tiene apuntada en su oficina y que completan otros seis agentes. El sospechoso recibió el fuerte impacto de una pedrada que le provocó una doble fractura de mandíbula alrededor de las 11:30 en el arranque del operativo que condujo el comandante segundo del Escuadrón 36, Juan Pablo Escola.

Según indicó Escola, el joven continuó avanzando junto a su superior sin hacer caso a la gravedad de su herida.

Tras el informe que le envió el Gobierno a la Justicia se reforzaron las sospechas de quien podría haber tenido que ver con la desaparición del artesano.

La Justicia sospecha que el subalférez podría haber actuado violentamente movido por la furia y la adrenalina del momento, y golpeado a Maldonado hasta llevarlo a la muerte.

“Los investigadores creen que era la única persona con una motivación muy fuerte para matar a alguien. Estaba mal herido, es joven, fuerte y pudo agarrar a uno de los integrantes del Lof y atacarlo con una piedra ya que no iban armados”, dijo una alta fuente citada por Clarín.

La fuente consideró incluso "llamativo" que siguiera adelante con esa lesión y es quien hace el acta. Es el gendarme al que se le encargó levantar el acta de todo lo acontecido en el campo aquella jornada.

Buena parte de lo que se sabe oficialmente de los hechos en Cushamen -una base esencial a partir de la cual Gendarmería Nacional elaboró su propio informe destinado a la Justicia Federal- fue escrito por ese gendarme sospechado.

Incluso, llamó la atención que en un detalle destinado al Ministerio Público sobre quienes actuaron en Cushamen aquel día, el comandante del Escuadrón 36 de Esquel, Pablo Badie, no incluyó al ahora sospechoso en una primera instancia, y ahora podría sospechar que fue para protegerlo.

“Fracturado, sangrando y todo, un gendarme avanzó conmigo, no se dio cuenta de sus heridas de la tensión que teníamos. Eso fue como a las 11,30. Íbamos lento y muy pesado, con el chaleco antibalas, con los cascos, los borceguíes. El suelo era arcilloso, muy incómodo”, detalló a Clarín Escola durante una entrevista.

El comandante, además, profundizó al referir que el sospechoso y él funcionaron juntos, y que para protegerse de los piedrazos colocaban sus brazos frente al rostro, aunque dijo que no alcanzaron el río.

El gendarme herido se acercó al río Chubut y, allí, recibió presuntamente una pedrada que le dio en el rostro. Una nueva cronología entregada a la Justicia Federal por Gendarmería Nacional, sí lo ubica alrededor del mediodía en la entrada del Pu Lof. Junto al agente habrían estado seis agentes ahora también en la mira.

El gendarme herido permanece de licencia y no ha tenido ningún contacto con los medios.

Hasta ahora solo aparecieron unas fotografías en las que se lo observa con el rostro golpeado y la mirada fija.

Fuentes del Gobierno confirman que el gendarme “no va a hablar, pero existe, es real y le rompieron la cara”.