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19 de enero de 2018
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Por primera vez el Senado controlará el presentismo
Desde febrero buscarán que sus casi 3.100 empleados trabajen las 8 horas diarias correspondientes. Nunca se había hecho desde el retorno de la democracia y sospechan que la Cámara alta está llena de "ñoquis". Reclamo para que el Poder Judicial también lo haga
18 de diciembre de 2017
A partir del próximo 1º de febrero, los 3.093 empleados -sí, 3.093- de planta permanente del Senado de la Nación deberán registrar con sus huellas digitales su ingreso y salida de los puestos de trabajo, en los siete edificios que tiene la Cämara alta.

Según la normativa, al que no justifique su inasistencia se lo podrá dar de baja Hasta ahora, cada director de área debe informar en una planilla electrónica la asistencia de los empleados a su cargo. Es el único registro de si el personal fue, o no, a trabajar.

Las demoras en las causas judiciales de distintos fueros hace que la mirada también se pose sobre distintos fueros. Existen Cámaras donde es notorio que las máximas autoridades, los jueces, trabajan menos tiempo del que deberían, lo cual constituye un ejemplo pésimo para el personal. Hay debe actuar la Corte Suprema de Justicia y, en el caso bonaerense, la Suprema Corte.

Volviendo al Senado de la Nación. está en proceso de licitación la contratación del "servicio de reconocimiento médico domiciliario", es decir el de los médicos que deberán ir a los hogares del personal del Senado a constatar que estén sufriendo alguna enfermedad y que además estén en su domicilio.

Por ahora quedarán exceptuados de los controles biométricos los cerca de 1.500 empleados -sí, 1.500- de planta transitoria. Cerca de la mitad de esos empleados, se calcula que unos 800, trabajan bajo las órdenes directas de los senadores y pueden cumplir sus tareas dentro o afuera del Senado, por eso la excepción.

Muchos, incluso, están a sueldo del Senado pero trabajan en el interior, en los distritos de cada senador.

Previo a la instalación de los sensores de huellas digitales, las autoridades del Senado pusieron en marcha hace un mes un plan de retiros voluntarios que apunta a reducir la planta de personal. En un mes ya se anotaron 150 empleados.

El retiro consiste en un pago mensual durante 60 meses como máximo, donde lo que se abona corresponde al salario bruto más un 10% de incentivo menos los descuentos de obra social y sindical, si correspondieran.

El Estado elefantiásico argentino tiene casos escandalosos. Por ejemplo, en pocos años la dotación de personal de la Biblioteca del Congreso saltó de menos de 500 a más de 1.700.