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Los cambios que introduce la resistida reforma previsional
19 de diciembre de 2017
Unos 17,4 millones de jubilados, pensionados y beneficiarios de planes sociales serán afectados por la nueva fórmula de movilidad, que tiene un componente de "ahorro fiscal" y una incidencia en el nivel y en la evolución de los haberes y prestaciones reales (descontada la inflación).

Nuevos estudios señalan que si se cumplen proyecciones positivas de crecimiento, menor inflación y mejora de los salarios reales, con la nueva fórmula el Fisco tiene una "ganancia" de 0,6% del PBI y habrá que esperar hasta diciembre de 2019 para que los haberes reales recuperen el nivel de septiembre de 2015.

La actual fórmula de movilidad tiene en cuenta dos componentes: la suba de los salarios y de la recaudación. Eso determina que en los años de actividad económica positiva, recuperación de los salarios y crecimiento de recaudación, las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones sociales tienden a subir más que la inflación. Y cuando la actividad es recesiva, los aumentos de esas prestaciones suelen ser inferiores a la inflación.

Además, la inflación de los adultos mayores suele ser más alta que la del promedio.

Este año, las prestaciones subieron el 28%, con una inflación que estará en torno del 25%. Una recuperación de 3 puntos. Así, en dos años, la inflación acumulada sería del 76% y la movilidad de 68,5%. La pérdida es de 7,5 puntos.

Esta pérdida se recuperaría e incluso mejoraría respecto de la inflación, de aplicarse la actual fórmula que arroja, en especial por la mejora de la recaudación, un incremento nominal de 14,5%.

Justamente para evitar el impacto de ese aumento en las arcas fiscales es que el Gobierno propuso cambiar la fórmula y dar uno más bajo del 5,7%, según la evolución 70% inflación/30% salarios del tercer trimestre de 2017. En otras palabras, el Presupuesto 2018 arrancaría con un ahorro fiscal de importancia por los 8,8 puntos de diferencia en marzo próximo entre una y otra fórmula.

Esta diferencia se atenuaría en junio por la aplicación del aumento de inflación/salarios del cuarto trimestre de 2017, pero volvería a manifestarse en septiembre porque, en lugar del aumento semestral de enero-junio de 2018 por la actual fórmula,

se otorgaría un ajuste trimestral según los índices del primer trimestre del año próximo. Los entre $70.000 millones y $100.000 millones de ahorro fiscal surgen de las diferencias de índices y períodos en que se aplican los aumentos, según las distintas proyecciones.