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Escándalo en la Corte Suprema: pelea entre Rosenkrantz y Lorenzetti
El nuevo presidente culpó a su antecesor de vaciar el área de Comunicación. Y Lorenzetti lo acusó de provocar un “clima de tensión, amenazas telefónicas y falta de respeto”
9 de octubre de 2018
Las instituciones en la Argentina se van debilitando cada vez más.
El nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia, Carlos Rosenkrantz, sacó esta semana una resolución para hacerse cargo del Centro de Información Judicial (CIJ).

Pero igual o más importante que la decisión son los considerandos de la medida, donde acusa a su antecesor, Ricardo Lorenzetti, de haber dejado “acéfala y sin personal suficiente” el área de comunicación.

Por una cuestión obvia de jerarquías, se sabía que el nuevo presidente se haría cargo del portal de noticias de la Corte, el CIJ.

Pero el traspaso resultó de modo poco amigable.

El sitio era manejado por María Bourdin, una de las personas más cercanas a Lorenzetti y quien pasó a trabajar en la vocalía del juez desplazado.

Bourdin era secretaria de Comunicación y Gobierno Abierto. Eso ocurrió el 27 de septiembre, poco antes del cambio de presidencia. Ese mismo día, también se dispuso la transferencia de Pablo Méndez, subdirector general de Comunicación, a la vocalía de Lorenzetti.

Y luego vino el cambio mayor: “Por medio de las resoluciones 2974 y 2979, el 27 de septiembre también se dispuso la transferencia de otros 10 agentes de la Secretaría de Comunicación a otras dependencias” de la Corte: “se redujo de 18 funcionarios y empleados a 6 empleados”.

Lorenzetti acusó a Rosenkrantz de promover "un clima de tensión, de amenazas telefónicas y de falta de respeto" en la Corte También se le ordenó al secretario general “que asegure, de modo urgente y por los medios que estime conducentes, la seguridad informática del sitio web del CIJ y la administración exclusiva del mismo en cabeza de la Presidencia de la Corte”.

La dura respuesta de Lorenzetti no tardó en llegar, a través de una carta dirigida a Rosenkrantz. No sólo calificó la resolución de su sucesor en la presidencia del Alto Tribunal de tener “ribetes de escándalo” sino que acusó a Rosenkrantz por “el clima de tensión, de temor, de amenazas telefónicas, de falta de respeto de los derechos del trabajador y de la persona humana, así como de los procedimientos internos de la Corte, fue lo que generó la paralización momentánea”.