Noticias actualizadas las 24 horas Información clave para decidir
22 de marzo de 2019
Seguinos en
Reciba gratis nuestra newsletter diaria y alertas de noticias en su casilla de e-mail
Al hacer click en el botón, se abrirá una nueva ventana donde podrá ingresar sus datos
Con Macron en el G20, París se transformó en un infierno
Sectores ultraviolentos coparon la marcha de los "chalecos amarillos", que reclaman contra el alza de naftas, quemaron autos y robaron todo a su paso. Casi un centenar de heridos y más de 200 detenidos
2 de diciembre de 2018
Mientras Emmanuel Macron participaba de la Cumbre del G20 en Buenos Aires, la violencia escaló en París, que se transformó literalmente en un infierno, con vehículos prendidos fuego en el marco de la furiosa protesta de los denominadas "chalecos amarillos", que reclaman contra el incremento de los combustibles como consecuencia de nuevos impuestos.
Ante una violencia inédita, condenada con dureza por Macron, quien los acusó de sólo busca provocar el "caos", una París en llamas asombró al mundo.
"Los culpables de esta violencia no quieren ninguna reforma, sólo quieren el caos", dijo Macro durante una conferencia de prensa en Buenos Aires.

Macron aparece impotente para solucionar la peor crisis política de su gobierno: miles de manifestantes rechazan el alza de impuestos a los combustibles.

Uno de los principales problemas es que los violentos manifestantes carecen de un líder concreto, ya que las movilizaciones, a las que se suma la clase media empobrecida, son organizadas a través de las redes sociales.

Las crónicas relatan que los espacios más distintivos de París, como el Arco del Triunfo, la avenida de los Campos Elíseos, la avenue Foch, Kleber y Friedland, la plaza de la Opera y la Vêndome fueron tomados por asalto.
Autos de alta gama, bancos, boutiques de lujo y numerosos edificios sufrieron incendios o fueron atacados por vándalos en un día en que la cólera de una clase media venida a menos se transformó en una insurrección inmanejable, violenta y antidialoguista.
Analistas hablan de una peligrosa situación "prerrevolucionaria".
La clase media no puede vivir con 1.300 euros por mes frente a los impuestos de la “transición ecológica” y que enfrenta las elecciones europeas en mayo. Observadores señalaron la participación en las manifestaciones de expertos en guerrilla urbana, que confrontaban en pequeños grupos contra la policía y se desplazaban rápidamente a otros barrios.

La avenue Kleber, conocida por sus embajadas y bancos, entre Trocadero y el Arco del Triunfo, aparecía devastada y robada, con automóviles incendiados y robos de boutiques, bancos y hoteles, y bares destrozados.

La Galerie Lafayette y Printemps fueron evacuadas por razones de seguridad. Al menos hay fueron 224 personas detenidas y había 92 heridos en París, entre ellos, 25 miembros de las fuerzas de seguridad.

Cuando los “Chalecos Amarillos” iniciaban su tercera marcha en Paris, autoconvocada por las redes sociales y se habían autorizado concentraciones en la plaza de la Bastilla y República, los vándalos les ganaron de mano.

Con martillos, hachas y caras cubiertas, forzaron la entrada a las 8.45 en la avenida de los Campos Elíseos y comenzaron una batalla campal con la policía que duró todo el día.

A pocos metros, pacíficamente, unos 300 Chalecos Amarillos marchaban y reclamaban la dimisión de Macron. Pero eran dos clases de cólera: una republicana y otra insurreccional, una rebelión de odio.