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Estados Unidos dijo que trabajará con cualquier presidente democrático en Argentina
La administración de Trump fijó esa postura para disipar cualquier diferencia hacia Alberto Fernández. Es conocida la estrecha relación entre el mandatario norteamericano y Macri
7 de septiembre de 2019
El Gobierno de los Estados Unidos está dispuesto a trabajar con cualquier presidente que “gobierne democráticamente” en Argentina y encare las relaciones bilaterales “con buena voluntad”, dijo la administración de Donald Trump, atento a la posibilidad de que Alberto Fernández gane las elecciones de octubre.

El candidato del Frente de Todos había señalado que “depender tanto de Estados Unidos nos ha hecho retroceder”, y que buscaba un vínculo “más maduro” con Washington.

Un vocero del departamento del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado dijo que “Estados Unidos está dispuesto a trabajar con cualquier gobierno que sea electo democráticamente, gobierne democráticamente y encare nuestras relaciones bilaterales con buena voluntad”. Agregó: “Esperamos continuar con nuestra sólida asociación, basada en valores democráticos compartidos con el pueblo argentino y el liderazgo que sea elegido, cualquiera sea el candidato que el pueblo argentino elija como su próximo presidente”.

El portavoz enfatizó el “compromiso mutuo de promover la seguridad, la democracia, la prosperidad económica y los derechos humanos continuará guiando nuestra política y relación”.

Un vocero oficial ya se había pronunciado en forma similar la semana pasada, pero llamó la atención que esta vez agregara la idea de que están dispuestos a trabajar con un presidente no solo que haya sido elegido en las urnas, sino que “gobierne democráticamente” y tenga “buena voluntad” en la relación bilateral.

El gobierno de Trump, que brindó un respaldo crucial a la Argentina en el Fondo Monetario Internacional (FMI) para que se le diera el mayor préstamo de su historia, se movió con prudencia luego de las primarias que dieron como ganador a Fernández.

En Washington dudan sobre qué tipo de gobierno podría encabezar Fernández y cuánta influencia tendría Cristina Kirchner en la presidencia. En esta capital –y también en Wall Street- tienen mal recuerdo del kirchnerismo, con quien tuvieron una tensa relación por varios años.

Todavía tienen bien presente aquí el simbólico “episodio del alicate”, cuando el ex canciller Héctor Timerman abrió una valija y decomisó material de comunicaciones de un avión militar estadounidense. Además, desde la Casa Blanca ven con preocupación la posible pérdida de un aliado clave contra el gobierno venezolano de Nicolás Maduro, al que consideran una dictadura.

Macri fue desde comienzos de su mandato un fuerte opositor al régimen de Caracas, en un giro significativo respecto del kirchnerismo.

Las declaraciones públicas de Estados Unidos estos días fueron muy medidas, lejos de los tuits presidenciales, comunicados, fotos y elogios oficiales que solían sucederse tras cualquier evento relacionado con Argentina o el presidente Mauricio Macri, de quien Donald Trump es amigo.

Se entiende el perfil bajo, ya que en Washington no quieren que el fluido vínculo con Estados Unidos sea utilizado por el kirchnerismo durante la campaña. De hecho, hubo una llamada telefónica después de las elecciones entre Macri y Trump y, luego de mucha insistencia, la Casa Blanca confirmó que efectivamente había sucedido, aunque en la Casa Rosada nunca lo reconocieron. Más aún, la hija mayor de Trump, Ivanka, visitó la Argentina este miércoles y no fue a Buenos Aires ni fue recibida por Macri, como sí lo hizo el presidente colombiano Iván Duque.

Aquí ahora se observan atentamente las señales que envía Fernández. En su primera gira internacional tras triunfar en las PASO, el candidato dijo en España que Argentina debe integrarse al mundo, pero de un modo más equilibrado. Abogó por una mayor integración con Europa, “que es de donde venimos”, porque “depender tanto de Estados Unidos nos ha hecho retroceder”. No se trata de tener mal vínculo con Washington sino de “buscar uno más maduro”, alertó.

Fernández se manifestó además a favor de una mayor integración con América del Sur y dijo que su “sueño” era reflotar la Unasur, un bloque regional que tuvo al kirchnerismo dentro de sus fundadores y que siempre fue visto con desconfianza por Estados Unidos.