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La nueva estafa que le saca plata a la gente por internet
Con la nueva metodología roban los datos y generan deudas inexistentes a través de la web
5 de noviembre de 2019
Una nueva estafa a través de ventas por internet se convirtió en dolor de cabeza para mucha gente.

El estafador se aprovecha de una venta a través de e-commerce o tienda digital donde la transacción se haga por fuera de los canales propios de sitio o aplicación.

Con "ingeniería social", la víctima cae presa de una serie de pasos que acaban en una estafa: el producto jamás vende y quien cae en la trampa queda endeudado con un préstamo personal.

Una mujer quiso vender frascos por internet a través de un importante sitio de e-commerce.

Luego de unos días le llegó una respuesta, un hombre se contactó con ella por WhatsApp interesado en los productos y le propuso hacerle una transferencia por los $2.000, el precio de venta del producto en cuestión.

A pedido del supuesto cliente, la mujer le pasó el DNI y el CBU para hacer la operación bancaria lo cual constituyó el primer error.

En este tipo de transferencias solo es necesario el número de CBU y ningún otro dato más.

A esto, el estafador vuelve a comunicarse con la persona aduciendo un envío incorrecto de dinero.

En este caso, se trataba de un depósito "por error" de $15.000. La víctima, en efecto, encontró dicha transferencia en su cuenta por lo que decidió reenviar $ 13.000 tras haber cobrado los frascos.

La importante diferencia es que ahora el CBU del supuesto cliente era diferente a la del envío original porque era de un banco distinto.

El supuesto comprador no pasó a retirar los frascos en la fecha prevista y unos días después dio de baja el pedido.

Pero, además, quería que se le devolviera “sus” $2000 a través de algún canal extrabancarios (como Pago Fácil o Rapipago). El supuesto cliente proveyó un PIM (una billetera virtual que se recarga por esos canales) y el DNI.

El estafador insistió fuerte con que se le devuelva el dinero e incluso amenazó con acciones legales –contó la damnificada en diálogo con Ámbito– aunque la estafada no cedió ante la presión.

Había descubierto que ese PIM no se correspondía con el celular de donde se realizó el pedido y que el titular era una mujer y no un hombre, que era el cliente original.

La estafada descubrió que los $15.000 que le había transferido “por error” aquel hombre habían sido en realidad un depósito de una financiera que ofrece créditos en el acto con sólo la presentación de un CBU y DNI, a modo de adelanto de dinero.

Al comunicarse con la financiera le ofrecieron la posibilidad de cancelar el préstamo antes que esperar el débito mensual de las cuotas, que en total sumaban $37.000.

La víctima saldó la deuda y siguió el curso legal correspondiente con el banco involucrado.

Y lo más insólito: el estafador se comunicó con la víctima usando mensajes de voz y confeso el crimen a la vez que instó a la víctima a tener más cuidado.