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13 de noviembre de 2019
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Por Rosendo Fraga
Se confirmó la crisis de los partidos
29 de octubre de 2007
La interpretación del oficialismo sostiene que Cristina ha ganado claramente en la primera vuelta con más de 20 puntos de ventaja sobre quien le sigue. Se trata de la mayor ventaja desde el restablecimiento de la democracia a fines de 1983, obteniendo el 44% de los votos.

Cabe recordar que en el sistema electoral argentino, si se alcanza dicho porcentaje y diez puntos de diferencia sobre el segundo, situación que también se ha verificado, se gana en la primera vuelta. La candidata oficialista se ha impuesto en la gran mayoría de los distritos y en el Congreso ha incrementado la mayoría absoluta que su marido ha tenido hasta ahora en ambas cámaras. Este resultado es relevante si se compara con el que obtuvo Néstor Kirchner cuatro años y medio atrás. En este período, el kirchnerismo como corriente política -aunque asumiendo su actual identificación con el peronismo- ha logrado duplicar sus votos.

2. Por su parte, la interpretación de la oposición sostiene que más de la mitad de los votantes no optaron por el gobierno. Ello fue así pese a que Kirchner ha tenido el lustro de crecimiento macroeconómico más alto y prolongado de la historia argentina y que el aumento del gasto público ha sido sin precedentes este año -60% respecto a 2006- para apoyar la campaña electoral del oficialismo.

Pese a tener condiciones económicas tan favorables, Cristina Kirchner gana con menor porcentaje que el obtenido por Alfonsín en 1983 (52%), Menem en 1989 (47%) y en su reelección en 1995 (49%), y De la Rua cuando triunfó en 1999 (48%). Es cierto que Cristina ha ganado, pero si se hubiera votado en marzo, hubiera alcanzado el 60% de los votos, en cambio, ahora ha obtenido un resultado menor.

3. Políticamente, el resultado electoral confirma la crisis de los partidos políticos argentinos, pero la continuidad de las tendencias socio-electorales. El radicalismo por primera vez en la historia no ha podido presentar un candidato a Presidente. En cambio, tres afiliados peronistas (Cristina, Lavagna y Rodríguez Saa) fueron candidatos y sumados en conjunto, siete cada diez votos han ido a ellos. En 2003, ya votaban a candidatos justicialistas (Kirchner, Menem y Adolfo Rodríguez Saa) seis cada diez votantes. Sociológicamente, el apoyo a Cristina Kirchner ha estado en los sectores más populares, donde el peronismo mantiene un fuerte ascendiente desde 1946.

Los porcentajes del oficialismo en provincias como Formosa y partidos del Gran Buenos Aires como La Matanza, lo confirman claramente. En cambio, los sectores medios, históricamente reacios al peronismo, han votado por la oposición. Lo muestran los resultados en las grandes ciudades, como Capital y Rosario. Es así como cuatro cada cinco votantes de Cristina, son los mismos que votaban por Menem. Resulta que, sociológicamente, el voto muestra una fuerte constante en cuanto al peronismo y el no peronismo, aunque los partidos políticos estén en crisis. En materia de género, dos cada tres votantes han optado por dos mujeres, Cristina Kirchner y Carrió.

4. Hacia adelante la gran cuestión es qué pesará más en el gobierno de Cristina, el triunfo de hoy o la caída en la intención de voto desde marzo. Pesará más la foto, en la cual Cristina ha ganado claramente en la primera vuelta, o la película, de acuerdo a la cual la decadencia del oficialismo ha comenzado en 2007, al comprobarse el resultado que hubiera obtenido al comenzar el año. Las denuncias de corrupción, la inflación y la manipulación de los datos del INDEC, junto con el déficit energético, han sido las principales causas de esta declinación y serán, en consecuencia, parte de la agenda de problemas inmediatos que deberá enfrentar la futura Presidente. Kirchner se retira -o más bien se repliega- en momentos que en su misma gestión comienzan a surgir dificultades, las que transfiere a su esposa. Pero el actual Presidente no parece dispuesto a retirarse del poder. El gobierno de su esposa se presenta hasta ahora más como continuidad que cambio y la permanencia de varios ministros en carteras importantes parece confirmarlo. En lo que hace a la oposición, el resultado electoral confirmó su desarticulación. Lavagna ha dado algunas señales de no continuar en la política y respecto a Carrió, su desafío consistirá en organizar una verdadera fuerza política que represente a los sectores medios que históricamente han estado en contra del peronismo y hoy lo siguen estando. Desde esta perspectiva, la crisis del radicalismo es una gran oportunidad para el proyecto de la líder de la Coalición Cívica.

5. En conclusión:

a) La interpretación del oficialismo sobre el resultado de la elección se centra en que ha sido la mayor diferencia del primer candidato sobre el segundo desde 1983.

b) Para la oposición -que no logró superar su división-, en cambio, lo más relevante es que más de la mitad de los votantes optaron por ella, pese a la bonanza económica.

c) El resultado electoral confirmó la crisis de los partidos, pero también la continuidad del ascendiente del peronismo en lo sectores populares y la aversión al mismo de la clase media.

d) Hacia adelante, la cuestión es si predominará más el triunfo electoral del oficialismo o la baja de su consenso que se viene registrando desde marzo.