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15 de octubre de 2019
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Por Federico Baraldo
'Mass Media': ¿La historia es recurrente?
26 de abril de 2008
Menuda pregunta. Para responderla se han gastado millones de litros de tinta (hoy de memorias informáticas), sólo equivalentes a los millones de horas que habrán invertido los pensadores y analistas que se le hayan formulado.

No podía ser de otra manera, pues la conducta humana y social es tan amplia y maleable como la vida misma. Basta recurrir a las reflexiones de los clásicos para comprobarlo. También abarca a la totalidad de los hechos y expresiones de la vida, por lo que su tratamiento ha llenado y sigue llenando volúmenes. Reducir su comprensión a unas líneas implica un exceso de petulancia, por lo que aún a riesgo de que parezca presuntuoso, el interrogante quedará reducido a la comunicación. Más específicamente, a los medios de comunicación masiva o filo masiva.

Desde que las noticias quedaron al alcance de grupos numerosos de información, gracias a la aparición de las herramientas necesarias para hacerla trancender el ámbito de la plaza pública, y a la generalización del alfabetismo, se creó un universo formidable de participación. Este hecho, de trascendencia indudable, fue advertido por quienes forman opinión - llámense dirigentes políticos, empresarios, sociales o del orden que fueran - que dieron con un instrumento excelente por su impacto y bajo costo para difundir sus ideas y conocer las ajenas.

Pero, siempre hay un pero, no tardaron en darse cuenta que era un elemento formador o deformador de opiniones. En otras palabras, que su manejo otorgaba poder.

Y a partir de esa toma de conciencia, la historia cambió. Primero, con el uso o malversación de la letra impresa. Mucho después, con la apelación a la fantasía que permitió la radio y luego con el impacto decisivo de la televisión, pantalla fría en su concepto comunicacional, pero de alto voltaje en su carácter de elemento congregador de grupos que pueden recibir su influencia.

Esta llega, aún a despecho e ignorancia de los receptores, y moldea conductas del mismo modo que todos los "mass media". Lo que la diferencia dramáticamente de los demás, es que fija imágenes instantáneas, sin dejar resquicio para la reflexión.

El dominio de las herramientas de comunicación es un objetivo apetecido por todos los individuos e instituciones que aspiran al poder. Son numerosos, por lo que no cabe citarlos, pero se ha creado un fenómeno interesante y en general poco analizado desde los mismos medios, pues los afecta en su esencia. Se trata del poder que adquieren quienes los poseen y dirigen.

Sin duda, es de enorme magnitud. Pueden y a menudo lo hacen, instalar o desplazar gobiernos. Pueden inducir conductas sociales. Pueden afianzar o variar hábitos de consumo. Pueden crear situaciones bélicas o generar la paz. En una palabra pueden mucho y no todos hacen buen uso de ese poder.

En justicia, la mayoría de los multimedios - que de ellos se trata - procuran manejarse con la lógica y los principios de la práctica empresarial, tal como lo hacen todos los denominados "capitanes" de la industria, el comercio o cualquiera de las actividades económicas. Esto implica afirmar que no van en pos de fines perversos, salvo que la renta quiera ser incluida entre estos fines. No obstante, más de uno saca provecho de su influencia para lograr ventajas que dependen del poder político o de otro orden.

No es necesario alarmarse. Esta pintura no pretende mostrar un panorama oscuro sino exhibir un dato de la realidad que no siempre merece reflexiones. Y un dato adicional absolutamente imprescindible. La situación mencionada se da en todo el mundo, en mayor o menor grado. Se trata de estar al tanto para entender el porque de algunas situaciones sorprendentes o inexplicables que acontecen en el maravilloso mundo de los "mass media".