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14 de noviembre de 2018
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Estados Unidos vuelve a tener récord de productividad
El desempleo está en el nivel más bajo en 5 décadas
16 de octubre de 2018
Por Jorge Castro

Los salarios reales crecieron en EE.UU. 2,9% anual en el 2° trimestre de 2018, y 2,8% anual en el 3°, frente a 1,4% por año en que se expandieron en los 12 meses previos. Es obra del auge de la productividad, que aumentó 2,5% anual en este periodo, a partir del misérrimo 0,2% de 2016.
Esto significa que se aproxima a su nivel histórico de 3% en el año, que es el vector que recorre la historia de EE.UU. desde el fin de la Guerra Civil (1865) y la construcción de los ferrocarriles intercontinentales (1870), que transformaron al continente norteamericano en un solo y gigantesco mercado interno.

En ese mercado plenamente integrado se desató una extraordinaria competencia entre los más de 70 centros productivos y fuentes de innovación que provocaron, a través de la producción en masa, un boom de productividad sin parangón en el capitalismo del siglo XIX. La economía estadounidense se convirtió en un adelanto de lo que sería el capitalismo globalizado del siglo XX.

Ahora, la economía norteamericana, la mayor del mundo, con un PBI de US$20,4 billones, que es 25% del producto global, tiende a recuperar sus niveles históricos de productividad, la tendencia estructural de los últimos 150 años, y esto es obra del aumento de la tasa de inversión que ha crecido más de 30% entre 2017 y 2018, debido al recorte de impuestos sancionado por Donald Trump y a la drástica desregulación realizada.

El aumento de la tasa de inversión ha removido el único obstáculo que existía para el pleno despliegue de la nueva revolución industrial y el desarrollo sin limitaciones de sus tecnologías de avanzada, ante todo la Inteligencia Artificial, junto con la Internet de las Cosas y la robotización. Si la nueva revolución industrial logra realizar en EE.UU. su inmenso potencial de productividad en los próximos 15 años, los ingresos reales de los norteamericanos se multiplicarían por dos. Allí está en juego la expresión contemporánea del marco de lo posible y lo imposible en la historia de nuestro tiempo.

En adelante, el aumento de los salarios reales depende exclusivamente del nivel de calificación de los trabajadores, en la medida en que adquieran los conocimientos y habilidades propios de la nueva revolución industrial. El grado del capital humano de cada trabajador es el que fija su nivel salarial.

La tasa de desocupación de EE.UU. ascendió a 3,7% en el 3° trimestre del año, la más baja en 5 décadas. Implica que se crearían entre 2,4 millones y 2,6 millones de puestos de trabajo hasta diciembre de este año, a un promedio de 230.000 por mes. En este momento, hay más creación de empleo en EE.UU. que personal en condiciones de ocuparlo; y todo esto ocurre con una inflación de 2% anual o menos, lo que aumenta correlativamente la capacidad de compra de los trabajadores norteamericanos.

Por eso se generaliza el aumento de los salarios mínimos de los operarios de baja calificación, llevándolos a US$15 la hora. Pero lo fundamental no es eso. Lo decisivo es la inversión de US$30.000 millones / US$40.000 millones que realizan las compañías estadounidenses en cursos de “la nube” y los trazos iniciales de la Inteligencia Artificial en los “community colleges” (terciarios) de todo el país.

El capitalismo es un sistema simbiótico de acumulación entre el capital y trabajo, hasta el punto de la fusión (“El capital es trabajo”, dice Marx).

De ahí que la contrapartida de la nueva revolución industrial —un fenómeno por el lado de la oferta— sea el aumento sistemático del conocimiento en la fuerza de trabajo. Esto hace que el alza de los ingresos reales de los trabajadores de alta calificación siga el ritmo de incremento de la productividad de la nueva revolución industrial.

Esta combinación de bajísimo nivel de desempleo (3,5% a final de año), auge de los salarios reales y virtual desaparición de la inflación, es la primera vez que ocurre en la historia de EE.UU. desde 1945. Se trata de un “tiempo extraordinario” de la economía norteamericana, que puede continuar su expansión “indefinidamente”, dice Jerome H. Powell, titular de la Reserva Federal.

EE.UU. lidera el auge de la economía mundial en 2017 y 2018 (5,8% anual medido en capacidad de compra doméstica / PPP). Es un alza coordinada, endógena, que abarca a países emergentes y avanzados, encabezada por EE.UU. y China, las dos superpotencias de la época. El boom económico de EE.UU. es un nuevo punto de partida para la economía global del siglo XXI. Después de la “era Trump” hay un antes y un después en la historia del capitalismo.