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El último triunfo de Reutemann en la F1, en una carrera que se llenó de tragedia
Fue en el Gran Premio de Bélgica de 1981. Se cumplen 45 años de la última vez que un argentino subió al podio en la máxima. La historia de un día triste
17 de mayo de 2026
Por Roberto Blanco Macor, de la redacción de Asteriscos
Muchas veces a los argentinos nos cuesta dimensionar la realidad. Nos parece más fácil reclamar el resultado como ejemplo del valor supremo, y no comprender la necesidad de un camino necesario, para llegar a un objetivo importante.
Esa premisa hoy tiene un buen ejemplo que engrandece dos figuras en ambos puntos del camino y nos ubica en tiempo y espacio del esfuerzo, las oportunidades y el talento.
La aparición en la escena de la Fórmula 1 de Franco Colapinto no solo es un soplo de aire fresco en la “máxima”, sino también la construcción de un ídolo en ciernes para los amantes del automovilismo en el país, captando además nuevas audiencias jóvenes en estos tiempos de redes y comunicación viral.
Pero también, pone en su lugar para las nuevas generaciones, que no lo disfrutaron, y para aquellos que aún ningunean los logros del último gran exponente argentino en la F1: Carlos Alberto Reutemann.
Este 17 de mayo no es una fecha más. Se cumplen 45 años de la victoria del santafesino en el Gran Premio de Bélgica, disputado en el circuito de Zolder, donde el Lole, a bordo de un Williams logró su 12° triunfo en la categoría.
Este sería el último alcanzado en su rica trayectoria profesional de 10 años como piloto de la especialidad más importante en el mundo motor.
Fue la temporada de 1981, la penúltima del argentino, donde peleó el campeonato, que perdió por un punto ante el brasileño Nelson Piquet en la última carrera en Las Vegas, y en al cual fue boicoteado por el equipo británico.
“Campeón moral”. Siempre segundo”. “Abandona siempre”. Frases exitistas hacia un piloto que corrió durante una década con las mejores marcas: Ferrari, Lotus, Brabham y Williams.
Reutemann respondió en pista a esas frases con 147 carreras oficiales disputadas. donde ganó 12 grandes premios, subió a 47 podios, hizo 6 pole (la primera en su debut en 1972, en Argentina), y terminó dos veces tercero en el Campeonato Mundial (1975 y 1978) y una vez fue subcampeón (1981).
La dimensión de su figura se hace más abrumadora al sostener que ningún argentino más en estas cuatro décadas y media ganó una carrera de la F1, para que un piloto suba a un podio, y que debieron pasar 43 años para que llegará Colapinto para sumar puntos.
En números más fríos, hasta el Gran Premio de Miami de 2026, ya se sumaron 806 carreras sin la bandera de Argentina en un podio de la máxima, y hasta el Gran Premio de Azerbaiyán, del 15 de septiembre de 2024, transcurrieron 774 carreras para que un argentino sumara puntos, con el 8° lugar logrado por Colapinto.
Escasa presencia hubo además de corredores nacionales en la categoría, por falta de apoyo y de resultados con Oscar Larrauri, Norberto Fontana, Esteban Tuero y Gastón Mazzacane, como únicas referencias.
Un triunfo triste en una carrera trágica
Sin embargo, aquella última victoria dejó para Reutemann un sabor muy amargo.
Ese Gran Premio fue muy cuestionado por la seguridad en la pista belga. Dos días antes, durante el primer ensayo, el santafesino circulaba en la calle de boxes cuando Giovanni Amadeo, un mecánico del equipo Osella, se atravesó en su camino. El auxiliar cayó al piso, tras tocarlo con la rueda trasera de su coche, y golpeó su cabeza con el pavimento.
Este hecho conmovió mucho al argentino. Pero el día de la carrera hubo otras acciones que dejaron su sello. En la previa a la largada los mecánicos de todas las escuderías invadieron la pista para realizar un “piquete de protesta”.
El inicio se demoró. Cuando se realizó la partida ocurrió uno de los accidentes mas impresionantes de la F1 en ese sector.
Al italiano Riccardo Patrese no le arrancó su Arrows e hizo reiteradas señas para que no se largara. En lugar de detener la partida, los comisarios deportivos hicieron caso omiso y dieron luz verde.
Mientras tanto, un mecánico del equipo inglés, David Luckett, saltó a la pista y quiso asistir al coche del italiano, cuando el resto de los autos arrancó.
Fue entonces cuando Siegfried Stohr, el otro competidor de Arrows, atropelló a Luckett, que sufrió fracturas en sus dos piernas.
La carrera finalizó 10 vueltas antes por la lluvia y Reutemann ganó con 30 segundos de ventaja sobre el francés Jacques Laffite (Ligier) y Nigel Mansell (Lotus).
Minutos antes del inicio de la carrera se confirmó el fallecimiento del mecánico de Osella. Reutemann se enteró al finalizar la carrera. No hubo festejo en el podio, solo una ceremonia obligada.
Reutemann se despidió de lo más alto del podio con mucha congoja, sin saber que también era su última gran victoria.