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Uno de cada 20 adolescentes sufre hipertensión
La cifra se desprende de un estudio internacional y de las evaluaciones del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez. La obesidad y el sedentarismo, los factores a tener en cuenta
5 de mayo de 2008
La enfermedad se creía patrimonio de los adultos, pero en los chicos también inciden el sedentarismo y la obesidad. Una detección precoz puede prevenir a futuro ataques cerebrales y problemas cardiovasculares.

Un estudio internacional, con el que coinciden en sus evaluaciones dos investigadoras del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, indica que uno de cada 20 adolescentes tiene hipertensión.

Sin embargo, los especialistas se apuran en aclarar que no es que hubo una explosión de casos de chicos y adolescentes con hipertensión.

Según indica este lunes el diario Clarín, como se trata de una enfermedad silenciosa y asintomática que se creía patrimonio exclusivo de los adultos, la mayor parte de los casos eran diagnosticados recién cuando llegaban a la adultez y alguna complicación daba la señal de alerta.

El artículo consigna que los especialistas sostienen que si es detectada precozmente, pueden prevenirse futuros ataques cerebrales, afecciones renales y enfermedades cardiovasculares.

Según la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial, se estima que el 30% de la población argentina mayor de 15 años tiene hipertensión.

"Pero la mitad de ellos no lo sabe. El grado de conocimiento es bajo porque la enfermedad no produce síntomas hasta que aparece una complicación. El único modo de detectarla es tomando la presión arterial, pero no todos los médicos miden la presión en una consulta de rutina y, a veces, si la miden y notan niveles elevados no se lo dicen al paciente", explica Horacio Carbajal, presidente de la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial.

El estudio publicado en Pediatrics, la revista científica de la Academia Americana de Pediatría, indica que en Estados Unidos, un 4,5% de los adolescentes en edad escolar padece hipertensión.

Si bien en la Argentina no hay estudios que hayan estudiado exhaustivamente a la población nacional, dos médicas del consultorio de hipertensión arterial del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez consideran que los resultados pueden transpolarse a nuestro país.

Ambas médicas también relevaron estudiantes sanos de nivel secundario y hallaron, en una primera instancia, que un 20% tenía presión alta o estaba en "zona de riesgo" y padecían lo que se denomina "pre hipertensión".

Sin embargo, para que esos adolescentes con presión arterial elevada deriven en un diagnóstico de hipertensión, deben ser medidos en más de tres ocasiones para evaluar si los niveles se sostienen.

El relevamiento del Gutiérrez aún no llegó a esa instancia, pero estiman que entre un 3% y un 5% de los adolescentes argentinos tiene hipertensión. Sus resultados se presentaron en el XV Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, que se realizó hace dos semanas.

"La hipertensión existió siempre pero, como se consideraba una enfermedad de adultos, nadie les tomaba la presión a los chicos. Los pediatras no estábamos acostumbrados a tomarles la presión en un examen de rutina y así perdíamos la oportunidad de detectarla precozmente", explica Rosa Simsolo, pediatra, investigadora clínica y una de las dos especialistas del Gutiérrez. Como la enfermedad no da señales de alerta, "los padres deben empezar a pedir a los médicos que midan la presión arterial de sus hijos", sugiere.

Detectarla en la juventud permite reducir potenciales daños a futuro: "La detección precoz evita daños que pueden aparecer de adultos: se previene la hipertrofia cardíaca, se disminuye la cantidad de infartos y los casos de insuficiencia renal que van a necesitar diálisis o trasplante, y se evitan ataques cerebrales.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en países desarrollados y en la mayoría de los países en vías de desarrollo, por eso lo que se previene son estas enfermedades que incrementan la mortalidad", indica Carbajal.

La hipertensión arterial es la primera causa de ataque cerebral o accidente cerebrovascular, que cuando no resulta fatal puede dejar gravísimas secuelas por daño neurológico, como hemiplejias o afasia.

Que la mayoría de los casos dependan del factor hereditario de ninguna manera significa que no pueda hablarse de prevención: "Si uno mantiene un estilo de vida sano es probable que la enfermedad no se manifieste precozmente. Un chico que tiene antecedentes familiares de hipertensión y aumenta de peso está apretando el gatillo para que la presión aumente", coincide Beatriz Grunfeld, jefa del consultorio de hipertensión del Gutiérrez.

"Si bien tienen una mayor predisposición quienes cuentan con antecedentes familiares, todos pueden tomar medidas de prevención. Uno no nace siendo hipertenso, nace con una predisposición genética y en el desarrollo de su vida adquiere hábitos no saludables que hacen subir la presión, como el sobrepeso, el excesivo consumo de sal, de alcohol o el tabaquismo: todos factores de riesgo que pueden evitarse o corregirse", concluye Carbajal.